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Notas

4036896556_9e59a28e20_o¿Qué fue de la Generación X, básicamente aquellos nacidos a lo largo de los setenta, año arriba, año abajo?  Su versión española ha sido especialmente desgraciada. Hacia 1995-96 se van asomando al mundo adulto, a la dura vida responsable, las profesiones y el mercado laboral, la búsqueda de vivienda y los laboriosos (luego no tanto) créditos ¿Qué se encontraron? Pues, tachán, una España en crisis, en recesión económica desde como mínimo 1993, con un paro superior al 20%, y un reguero de corruptelas y escándalos, además de una insoportable crispación mediática. Y un reciente cambio de gobierno que se lanzaba a reformas impopulares. ¿Nos suena todo esto de algo?

Pero además, había que bregar en la época con una desventaja muy grave: en 1996 no había Internet (en la práctica), ni redes sociales, ni smartphones, ni vuelos lowcost. Irte a Londres, por ejemplo, era una aventura nada barata y casi temeraria. Y el abrelatas de las relaciones sociales y afectivas era todavia penosamente analógico. Había que lanzarse a la calle, al campus, a los cafés, al mundo noctámbulo o a los anuncios por palabras.

En 1996, Pedro Maestre, un joven de 29 años hoy olvidado, ganó el Nadal con su novela Matando dinosaurios con tirachinas. Alguien debería reeditarla. Al igual que el autor, su protagonista era un joven licenciado que no encontraba trabajo ni de coña y se dedicaba a masticar su hastío. Año 1996. Luego vendría en España una década de crecimiento económico caótico y bastante falsario, pero que nos hizo creer que el cutrerío ancestral del país quedaba atrás.  Read More

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Se llamaban Françoise Bornet y Jacques Carteraud. Estudiaban arte dramático. Se colocaron ellos mismos delante de la cámara de Doisneau. Los estudiantes hicieron con talento lo que se les pedía: dramatizaron.

El arte será extasiante pero siempre hay en su fondo algún elemento mecánico.

¿No era el a ratos tan poético chansonnier Jacques Brel  (aquel del ne me quitte pas) el que cantaba también aquello de

Il neige sur Liège

Et tant tourne la neige entre le ciel et Liège

Qu’on ne sait plus s’il neige sur Liège

Ou si c’est Liège qui neige vers le ciel  ??

Bueno, pues aqui en Londres lo mismo, tú. Yo tampoco sé ya si nieva sobre Leytonstone o es Leytonstone el que nieva hacia el cielo o qué, vamos, yo lo unico que sé es que empiezo a estar ya de nieve hasta los dallonces.

Y llevamos sólo unos dias, tú.

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¿Cómo no iba a vibrar una fibra (oculta, minúscula) de mi corazoncito? ¿Dónde estaba la fibra, en el endocardio, tal vez en el miocardio? Pero vibró esa fibra, la noté vibrar.

La noté vibrar cuando entré en el mugriento takeaway de LeytonStone para pedirme un agradable y bien ganado paquete grasiento, colesterolémico. Bien ganado porque tenia los eggs shattered tras diez horas en el tajo, en un pueblito a cuarenta millas, Egham se llamaba el pueblito. Por cierto que el pueblito era idéntico a los de Manchester. Eran las afueras de Londres, pero podrían haber sido las de Manchester o aún las de Middlesbrough. Te alejas de Londres y todos esos pueblitos ingleses que te salen al paso, esas towns, son todos tan similares esos pueblitos, con sus takeaways, sus pubs y sus rebañitos simpáticos de escolares trajeados, esos harrypotters en manada (cartel visto en el cristal de un takeaway: “No más de tres escolares a la vez en el local, please”)

Vibró mi corazoncito, esa fibra barcelonesa recóndita de la que hablo, y que ahí está, debe estar, perdida en el conjunto del corazoncito. Entré, como digo, en el takeaway (los eggs shattered) y mientras esperaba a que la china me trajese la bolsa aceitosa contemplé las imágenes finales del match Barcelona-Manchester en el televisor minúsculo y aceitoso. Y en esas imágenes finales (era el minuto 86 o asi) vi que el Barcelona (y entonces, fue entonces cuando la desconocida fibrita blaugrana vibró) iba ganando por dos a cero. Quedaban unos pocos minutos y habia en la pantalla junto a los azulrojos figuras de color blanco (y no era el Madrid, era el United) iban corriendo desesperadamente tras el balón, con urgencia y miedo en los rostros, y ahi mi corazoncito y no solo esa fibra vibraba.

Y como no iba a vibrar si soy un producto del suelo de Barcelona y nací en una clínica de Barcelona junto al Camp Nou,  si mi madre hubo de soportar los dolores del parto y los del griterío del campo vecino (era un domingo, cuando asomé al fin la cabeza alucinada  y mucosa).

Como no voy a vibrar (quiza no tan solo una fibra sino dos o aún tres) cuando Messi ejecutó el segundo, el killergoal, con la frialdad de un matarife frente al aterrado goalkeeper mancuniense, como no voy a vibrar si soy un producto de la especulación inmobiliaria y los salarios miserables y el modelo farmacéutico mediterraneo y mafioso, como no voy a vibrar si he sido moldeado a partir de ese barro y ese suelo y de la arena de esa ciudad bonita, low cost, y de ese fango? Como no voy a vibrar, a ver?

Me sentí orgulloso cuando sali del takeaway, tras darle una libra a la china, orgulloso de Messi y del sol y de la playa, y de Hereu y de LaPorta y de Guardiola y de la mortaja de Copito de Nieve y de las torres Mapfre y del estropicio criminal de Subirats en la Sagrada Familia y hasta del monumento a Macia, ese de las escaleras del revés en la Plaza Catalunya.

Como vibró mi corazoncito cuando Messi se sacó una bota y se la besuqueó, su bota  y los tres equipos ingleses de las semifinales fueron puestos del revés. Tanta charlatanería en los tabloides, tanta vacilada, que si somos la Premier, la mejor liga del mundo, que si el Barca sera aplastado por los aguerridos jutos, que si no se qué.

Sigo sin echar de menos a las palomas, pero durante unas horitas ha vibrado mi corazoncito de barcelonés hastiado, exiliado, alienado. Cabreado, he vibrado. Visca el Barca, y what the fuck visquen les comarques de la Catalunya Nova!

Primero fue Middlesbrough, en el nordeste. Toda una experiencia. Un takeaway por block. Paraíso de la comida basura multicultural. Uno de esos sitios que hay que ver antes de morir, vamos.

Siete meses aguanté alli, y tres alojamientos.

Luego vino Manchester. Mucho mejor: sólo dos alojamientos. La ciudad, cool, stylish. Quizá demasiado. Llevo once meses, vagabundeando no sólo por Manchester sino por el Gran Manchester y su atiborrado enjambre de minipoblaciones. Estoy ya harto de esta ciudad y de sus hermosos edificios victorianos. Es hora de moverse, de cambiar de aires.

¿Qué mejor aire que el sureño de Londres, la primera ciudad de Europa, paraíso de extranjeros, ingleses y desubicados? Si todo va bien, allí aterrizaré dentro de unas tres semanas. Ya tengo nuevo alojamiento, nueva habitación: la sexta en Inglaterra.

Espero que me guste Londres, porque mi proyecto es quedarme ahí bastante tiempo. La alternativa es volver a Barcelona (o a su arrabal Cunit) y francamente, de Barcelona en estos momentos no echo de menos ni las palomas. Espero que se me pase.

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Notable, la isla en la que ahora vivo. Lo es desde no muy atrás. No hace tanto, apenas unos rápidos y pocos siglos era una isla desgarrada y lateral, como la llamó el anglófilo Borges. Eso era, eso había sido hasta su transmutación en uno de los grandes reinos del orbe. Dante, en sus XIII-XIV, en su abigarrada y espeluznante Comedia apenas la registró. Hasta Chaucer estaba en el futuro.

Es pequeña, esta isla. Al menos si tenemos en cuenta la vastedad sociocultural que contienen esos 200.000 y pico de kilómetros cuadrados, esas escasas 700 millas de largo. Los dialectos ilimitados, vertiginosos, la multiculturalidad rampante de las grandes ciudades (de algunas, como la cariñosa Manchester), la inquina Norte-Sur y sus agravios, sus quejumbres, tópicos irritados del norte industrial y ese sur posh, vampírico, el prurito imperial, las relaciones difíciles con Europa, la desproporción alucinante entre el tamaño y situación de la isla desgarrada y ese peso creciente y alarmante de las últimas centurias.

Otro país en crisis, en esta Crisis, el Credit Crunch, aquí llamado. Objeto de chistes (Credit Crunch Lunch, our offer) . Crisis. Como en la quejica España. Como se parecen estas dos tierras atlánticas, de pescadores y marinos orgullosos. Crisis economica, existencial. Hablan aqui los diarios, las tertulias del problema de la Gran Bretana, esa Britishness tan inaprensible y problemática, ese lamento tan parecido al de aquellos noventayochistas nuestros de mesa camilla y de baraja.

Me ha sorprendido la cantidad de ingleses que creen que su pais es crap. Britain is crap, me han asegurado en Middlesbrough, en Yarm, en York, en Warrington, en el Wigan de los mineros orwellianos, en Stalybridge, en Southport, en Salford. Crap, van diciendo cejijuntos con el aplomo de hispanos nórdicos. Gentes que no sabe nada de la historia profunda de esta lengua de tierra.

En 1985 Saramago imaginó una balsa de piedra y esa balsa de piedra iba a la deriva y era la Península Ibérica esa balsa, su Portugal y nuestra España, desgajada la Península de Europa tras un cataclismo geológico, fantástico.

Pero la balsa no es fantástica, no puebla un sueño de ese portugués aprensivo y melancólico. La balsa existe, sólo que no es Iberia, sino esa otra del Norte que se arranca porque quiere arrancarse y que va a la deriva porque está en su naturaleza, porque fueron demasiadas invasiones y traumas y violencias, y también introspecciones y avanzadillas.

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Cunit tiene ya según murmuran en el foro, cerca de 20.000 habitantes.

Esto lo coloca en el tercer puesto -de entre la quincena de municipios del Baix Penedès- en cuanto a población: tras El Vendrell (capital del BP) y Calafell.

12.000 empadronados y 6.000 no empadronados: 18.000 almas cunitenques. Los 6.000 fantasmáticos han visto contrastada su presencia a lo largo del año gracias al uso de determinados “colorantes”, como la utilización de servicios médicos fuera de temporada y otros. O sea que si sumamos los 6.000 fantasmáticos a los 12.000 oficiales, arrojan 18.000, como queda dicho, almas cunitenques! Siendo yo mismo un fantasmático al vivir (dormir) aqui y no estar empadronado. Fantasmático, pago al ayuntamiento entre 400 y 500 eurillos anuales.

¡Casi 20.000 almas entre fantasmáticos y no! En el horizonte del 2020, se proclama -la administración proclama- que el municipio habrá alcanzado los 35.00o habitantes. Si consideramos que la población crece a un espasmódico 10% anual, se llegará a la “mágica” cifra (de los 35.000) en sólo 8 años, hacia el 2015.

Por cierto que Josep Miró Illa, responsable del Tot Natura -ciclo de actividades senderísticas por Cunit y el Garraf/Baix Penedès- declaró que en los meses llamados de temporada, la población real del municipio ya es de 35.000 habitantes. Si bien los casi 20.000 añadidos son playeros y flotantes: desaparecen junto con el calor. Marchan con los primeros frios, gaviotas.

El estrambótico ayuntamiento -gobernado por un pacto PSC-PP- va haciendo cositas. Va haciendo, el ayuntamiento estrambótico. Haciendo va la señora Carreras, alcaldesa. Y la gente eso lo ve. Y la gente prefiere a unos tipitos que van haciendo -aunque con el inevitable trasfondo de corruptelas, intenso en Cunit- que otros que hablan mucho y vete tú a saber lo que harían, a parte de contemplar el mar y acariciar la fina arena. La rubita Montse, de CIU, no ha podido -su bonita sonrisa no ha podido- descabalgar del ayuntamiento a la oronda Dolors Carreras.

El elector más adorado por la administración es el jubilado, soit dit. Apaciguado. El jubilado.

Tras las elecciones municipales del 2007, el consistorio viene representado en ediles por PSC (7 ), CIU (6), PP (2), IC-V (1) y ERC (1). (Yo voté en Barcelona, patria chica, al ser todavía un sinpapeles en Cunit) El pacto PSC-PP suma 7+2 = 9. Mayoría absoluta, aunque se especuló con el trasplante al municipio de la fórmula tripartita.

Este es el Cunit proyectado para el 2020. Parece un Cunit Second Life, pero buena parte de las obras están en proyecto o han sido iniciadas este mismo 2007. Quedará, que duda cabe, un pueblecito majo. Claro que vete tú a saber donde estaré yo en el 2020.

Mientras tanto -mientras hacemos tiempo hasta el 2020- ¿qué pasa con los barceloneses (desterrados) que hemos de visitar el cap i casal sino a diario, varias veces por semana? ¿Para cuando trenes que nos enlacen con Barcelona cada 15 minutos, como los de ViG, eh Dolors? ¿Para cuando autobuses nocturnos, como los de ViG? ¿Para cuando una autopista que no te desolle el muslo y la cartera?

En otros términos ¿Dejará de ser Cunit el Middle West? ¿Cuando formaremos parte del exquisito anglo-Este? ¿Llegará algún dia la Union Pacific, competirá su silbido con el de los indios ululantes? ¿Nos guardaremos el rifle, el Colt 44 ?

¿Perderemos esta sensación fronteriza que se te pega -a mi se me pega- a la piel?

Crece la blogósfera hispánica.

Y lo hace con dos nuevas irrupciones, la de Chiaravallotti (en arte Jebluss) y la de Cordano.

a) Siberian Dreams

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Chiaravallotti añade su prospección transiberiana a anteriores aportaciones suyas como Sobre alguien llamado Gregorio Jebluss (elucubraciones desde su resignado yo alternativo) o The Indian Connetion (impresiones en torno a su deambular hindú del verano de 2006)

b) Un italiano a Barcellona.

Cordano se solidariza con la colonia italiana barcelonesa, suministrando no poca información valiosa al italiano eventual que recale en su blog.

¡Bienvenidos ambos dos!

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