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Archivos Mensuales: julio 2014

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Dejando de lado sus varios cortos, la obra del realizador vasco Víctor Erice, gran auteur de nuestro cine, se compone fundamentalmente de tres largometrajes : El Espíritu de la Colmena (1973), El Sur (1983) y El Sol del Membrillo (1992).

Con El Espíritu de la Colmena, Erice rodó una de las películas míticas de la cinematografía europea, rutinariamente aclamada como una obra maestra. Ambientada en un perdido pueblo castellano en 1940, aún humeante la Guerra Civil, es una conmovedora y muy poética historia de iniciación y descubrimiento, a través del prisma de una niña, la magnética Ana (Torrent).

Con El Sol del Membrillo, de 1992, Erice nos entrega un meticuloso e inclasificable “documental”, sobre el proceso creativo mediante el cual el pintor Antonio López va sacando de la nada un cuadro: la representación de un membrillero y sus frutos, bañados por la luz del sol de la mañana. Cine de arte y ensayo tout court.

download (1)Junto a estas dos obras, El Espíritu de la Colmena y El Sol del Membrillo, que han cimentado su gran prestigio, es necesario mencionar en la carrera de Víctor Erice otros dos proyectos que no iban a acabar exactamente de acuerdo con las intenciones iniciales del director.

El primero de esos proyectos iba a dar lugar en 1983 a la película El Sur que, a pesar del casi unánime aplauso de la crítica, Erice iba a considerar siempre como una obra que tuvo que dejar “inacabada” contra su voluntad. Tras rodarse unos dos tercios de lo inicialmente planificado, la productora decidió dar por acabada la película.

El segundo proyecto, a finales de los noventa, este sí totalmente frustrado, fue el de la adaptación al cine de la novela de Juan Marsé El Embrujo de Shangai.

Tras El Sol del Membrillo, rodada en 1992, El Embrujo de Shangai parecía destinada a ser la cuarta película del poco prolífico Erice. “Tocaba” ya una película del vasco, que al parecer creaba un largometraje con una media de una década de intervalo. La expectación cuando se conoció el proyecto El Embrujo de Shangai, era máxima en el mundo del cine español. Un cineasta adorado por la crítica, el gran perfeccionista de nuestra cinematografía, volvía a rodar.

Pero la cosa iba a fracasar, una vez más por problemas de lógica comercial y el choque entre el criterio del esteta Víctor Erice y los cálculos financieros (tal vez demasiado conservadores) del productor Andrés Vicente Gómez. (Seguir) 

El embrujo de Shangai

El Sur

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Ayer exhumé, de entre un montón polvoriento de libros en rústica, una edición de bolsillo (Bruguera, Libro Amigo) del Viaje a Francia, del gran cronista (algo olvidado) Nestor Luján. Esto me sirve de excusa para desempolvar (junto al libro) una reseña escrita hace años. El tono de la reseña es algo cursi, pero creo que se mantiene en los límites de lo legible. 

Alguien dijo en una ocasión que todo hombre tenía dos patrias: la suya propia y Francia. Quien hizo esta afirmación no tenía que ser necesariamente francés. Yo soy de los que la subscribirían gustosos (quizá porque para mí, como para muchos otros, Francia no es tanto una nación real como un mito y una idea romántica) y es muy posible que Nestor Luján, periodista, escritor, gastrónomo y bon vivant, también la hubiera suscrito. Como buen catalán, Luján sintió la gravitación del viejo y sofisticado pais galo y la fascinación por la cultura francesa, en especial la historia y la gastronomía. En Viaje a Francia, el autor recoje algunos de los reportajes que escribió para la revista Destino sobre sus viajes por el luminoso hexágono. El libro esta escrito de una manera libre y despreocupada y no hay que buscar en él método ni orden matemático. Tampoco busca eso el viajero que visita Francia, aunque esta sea la patria de Descartes y del método. Lo que busca es lo mismo que Luján: cultura, historia, gastronomía, disciplina esta última que reina en el libro de manera absoluta y versallesca.

El autor nacido en Mataró nos habla con pasión de las trufas de la Aquitania, de sus ostras, de los vinos y la opulenta cocina borgoñesa, de la mítica tierra de la Champaña. Nos ilustra sobre ritos gastronómicos, nos habla del legado de Dom Perignon, de la feria gastronómica de Dijon, de les trois glorieuses…Y todo ello trufado con elegantes alusiones a episodios y anécdotas sacadas de la pletórica historia de Francia. En suma, un auténtico homenaje a la douce France. 

Una buena reseña de Juan Malpartida sobre Viaje a Francia 

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