Javier Marías / reseñas recobradas

images (16)Leo que Marías prepara nueva novela para Septiembre. Esto me sirve de excusa para recuperar una serie de reseñas (algo imberbes) que escribí hace algunos años sobre unos cuantos libros del autor, así como una pequeña introducción. Como he visto que tampoco son tan malas, las reproduzco aqui.  

Javier Marías: Hijo del filósofo Julián Marías, nació en Madrid en 1951. Estudió Filosofía y Letras y ha sido profesor en Oxford y en la Complutense de Madrid. Se inició en la literatura a los 17-18 años con Los dominios del lobo, aparecida en 1971 y apadrinada por Juan Benet. Antes de la aparición de esta ágil y juvenil novela, Marías ya había escrito algún relato (como La vida y la muerte de Marcelino Iturriaga, incluido en Mientras ellas duermen y que fue escrito con 15 años). Su consagración como novelista llega con Corazón tan blanco, probablemente su mejor obra, traducida a decenas de lenguas y un éxito arrollador en Alemania y Francia. El crítico alemán Marcel Reich-Ranicki, auténtico gurú literario en su país,  consideró a Marías uno de los mayores autores vivos del mundo, fundamentalmente por Corazón tan blanco.

A su siguiente novela, aparecida en 1994, Mañana en la batalla piensa en mí (título tomado de un verso de Shakespeare, al igual que Corazón tan blanco), le llovieron los premios en Europa y América. La novela le valió a Marías algún toque de atención en España, a causa de un episodio en el que satirizaba al rey Juan Carlos.

A pesar de su éxito de crítica y público (o quizá a causa de ello), a Marías no le faltan los detractores. Umbral, en su Diccionario de Literatura, lo llamó angloaburrido, y algunos lo consideran poco español (!?) y extranjerizante. Además de su actividad como novelista y cuentista, ha publicado artículos, antologías e importantes traducciones que también han sido reconocidas y galardonadas, como su versión del Tristam Shandy, de Sterne. Entre sus predilecciones literarias figuran Juan Benet, William Faulkner, Vladimir Nabokov, Lawrence Sterne y Joseph Conrad (del que tradujo El espejo del mar).

Marías es uno de los autores más admirados y odiados del panorama literario nacional. Odiado quizá por haber logrado lo que cualquier autor literario sueña y anhela (y agarraría a Mefistófeles por las solapas con tal de conseguirlo): agradar a la crítica nacional e internacional y congregar largas colas de lectores en busca de su dedicatoria.

Reseñas

Los dominios del lobo, 1971. La opera prima del escritor madrileño (escrita a la rimbaudiana edad de 18 años) supuso una estimulante y novedosísima incorporación a la novelística española de los primeros 70. La obra, que contó con el elogio de Juan Benet y Carlos Barral (que le dedicó un prólogo), fue acusada por algunos de escapista, al no ser una obra engagée: es decir, de no retratar la España de la época, y no contribuir al derrocamiento del dictador, digamos. A pesar de tales pecados, se trata de una obra trepidante (contrariamente al Marías más tardío, lento y filosófico), cuya lectura resulta hoy interesante y amena. Ambientada en Estados Unidos y con personajes norteamericanos, su velocidad narrativa sorprenderá a los lectores familiarizados con las obras más recientes del autor.

Todas las almas, 1989. El material de Todas las Almas fue tomado de los dos años de estancia del autor como profesor en Oxford. La novela fue considerada por muchos como autobiográfica al haber en ella tantos elementos en correspondencia con ese intervalo oxoniense de la vida de Marías y parecerse tanto el narrador al autor. Pero esta no es una autobiografía ni una falsa novela, como aclarará el autor años más tarde en Negra espalda del tiempo. Tampoco es un roman à clef, como, al parecer creyeron algunos de sus antiguos colegas de Oxford. Sí es una novela típica de Marías, con su ritmo quedo y calmado; con esas sugerentes ideas extraidas de lo (en apariencia) más banal y cotidiano, y esos personajes descritos con el cuidado y la precisión de un miniaturista. Y todo ello con esa endiablada habilidad de Javier Marías para crear una historia absorbente a partir tan sólo de pensamientos, reflexiones y cuidados y acabados personajes.

Corazón tan blanco, 1992. “Mis manos son de tu color, pero me averguenza llevar un corazón tan blanco”, dice Lady Macbeth a su usurpador y asesino conyuge, que ha sido instigado por ella misma. De este verso shakespeariano toma Marías el título de su novela: una novela sobre la instigación, sobre la irreversibilidad del conocimiento, sobre el saber o el no saber (que es análogo y paralelo al ser o no ser), es decir sobre el continuar llevando el corazón blanco o tiznarlo del conocimiento de cosas que tal vez desearíamos no saber (y que quizá habiamos intuido antes de saberlas que su conocimiento nos iba a suponer un peso y una carga de la que ya jamás podremos deshacernos). Una novela de intriga (e intrigante) que da cobijo a ideas y pensamientos de lo más hipnótico y sugestivo. Mi modesta afirmación de lector es la de que con la publicación de Corazón tan blanco apareció una de las mejores novelas españolas (quizá la mejor) de los años 90 y puede que del siglo. 

Mientras ellas duermen, 1990. Fascinante colección de relatos escritos entre 1975 y 1990 (excepto La vida y la muerte de Marcelino Iturriaga, de 1968, cuando el autor contaba 16 años). Son algunos de mis predilectos del volumen: La dimisión de Santisteban, un relato de fantasmas (o mejor dicho de un solo fantasma) en la mejor tradición inglesa, nacionalidad a la que pertenecen algunos de los autores más visitados por Javier Marías; Gualta que recuerda el William Wilson, de Poe; Un epigrama de lealtad, otro de mis favoritos, ya que a pesar de su sabor literario, de su sabor a cuento, es, en cierto modo, la novelización de algo que debió más o menos corresponder punto por punto con la realidad: John Gawsworth, el olvidado autor (de existencia real) que ya apareció en Todas las Almas acabó efectivamente sus dias como vagabundo en Londres y en alguna ocasión debió en efecto señalar, a través del cristal de alguna librería (tal y como sucede en el cuento) alguna de sus obras, que ya no podría comprar, a sus camaradas indigentes; en Mientras ellas Duermen, que da título al volumen, aparece de nuevo el Marías más plástico, más miniaturista: su delicado y preciso pincel crea turbadoras escenas y personajes animados por motivaciones fascinantes y terribles; en Una noche de amor, lo sobrenatural amenaza con derribar el débil y delgado tabique que lo separa de lo real y lo cotidiano…en definitiva, catorce cuentos, catorce espléndidas miniaturas que saben fascinarnos no sólo con lo bello, sino con lo enigmático y extraño, y aún con lo terrible y atroz.

Cuentos únicos, 1989. Como el propio Marías explica en el prólogo, esta antología consta de relatos escritos por autores de segunda fila u olvidados (con alguna excepción, como la de Durrell o Churchill), que tuvieron el mérito de dar en la diana al menos una única vez y crear un espléndido cuento en el contexto de una obra globalmente menor y difuminada en el tiempo. Todos los cuentos son de autores anglosajones, pertenecen a la época de entreguerras y forman parte del género fantástico y de horror, en el que tan rica es la literatura inglesa. Entre estos autores olvidados, figura John Gawsworth, un escritor real y verídico, que apareció como personaje en Todas las Almas y Negra espalda del Tiempo y que daba al lector la sensación (casi la certeza) de que era apócrifo. Otro de estos misteriosos y lejanos autores olvidados o semiolvidados es el propio Javier Marías disfrazado. Por lo tanto sólo uno de los escritores es apócrifo ¿Quien? Juan Benet lo descubrió a la primera, no así el filósofo Julián Marías, padre del autor.

Vidas escritas, 1992. En este volumen, Marías nos presenta los retratos de algunos de los más importantes autores de la historia de la literatura: Sterne, Conrad, Joyce, Conan Doyle, Lampedusa, Stevenson, Nabokov, Rimbaud, James…Cada uno de los retratos, aparte de una elegante presentación del autor en cuestión, constituye el risueño descubrimiento de anécdotas y curiosidades sobre el personaje o su obra. El volumen se completa con Artistas perfectos, una galería fotográfica de autores literarios comentada con elegante y analítica precisión por Marías. Creo que Vidas Escritas supondrá un grato descubrimiento no sólo para los seguidores de la obra del autor madrileño, sino para los interesados por la literatura en general y por las vidas, manías y rarezas de sus insignes cultivadores.

Miramientos, 1997. En la línea de su anterior Vidas escritas, Javier Marías abunda en sus retratos de autores literarios, en esta ocasión centrándose en los hispánicos (en tanto que Vidas se refería a literatos extranjeros). Uno de los retratados es el propio Marías, al que en el prólogo se refiere irónicamente como el húngaro (quizá en burlona alusión al hecho de que no pocos lo consideran un autor casi extranjero o como mínimo extranjerizante). Algunos de los autores que desfilan en Miramientos: Borges, Benet, Neruda, Eduardo Mendoza, Cabrera Infante…

Literatura y fantasma, 1993. (Edición ampliada, 2000). En Literatura y Fantasma, el autor recopila sus artículos sobre literatura. Marías habla de sus escritores predilectos, del oficio de traducir, de su admirado mentor Juan Benet, de la experiencia que supuso el (temido) reencuentro con su primera novela Los dominios del lobo, de lo efímeras que pueden resultar ciertas glorias literarias, sobre las razones para escribir o no escribir ficción, etc. Algunos de los artículos más agradables e interesantes del volumen, en mi opinión: uno de la serie dedicada a Benet, Mispíquel y leberquisa, adaptado de una charla en el Colegio de Ingenieros en homenaje a su padrino literario (fallecido poco antes), en el que se cuenta la muy divertida manera en la que el autor de Volverás a Región le elogió al entonces joven Marías su segunda novela Travesía del Horizonte; otro artículo en el que se nos presenta la traducción como representación (en el sentido teatral de la palabra) de lo escrito y creado por el autor, a la manera en que una obra de teatro, por ejemplo, es una representación de la realidad y no la propia realidad: idea interesante, que vindica el oficio de traductor, tradicionalmente tan vituperado; Las patas del perro, donde Marías reivindica a Hammett, el padre de la novela negra norteamericana; etc...Literatura y fantasma es, en definitiva, un interesante volumen que conforma una especie de summa del pensamiento literario de Javier Marías.

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