archivo

Archivos Mensuales: agosto 2012

Sánchez Gordillo saqueando supermercados, o instigando a ello. Esto ya es el despelote. Existe la posibilidad de que nos vayamos por el desagüe en los próximos años, que colapsemos, que volvamos a ser un país en vias de desarrollo. Siempre nos han gustado mucho las chanzas autodespreciativas, pero esta vez la cosa va en serio. ¿De qué lado caeremos, de África o de Europa? Los próximos años (como en 1959 o 1978) volveremos a jugárnosla.
.
¿Qué recomendar para esta época de caos, de miedo y de asco? Contemplar obras de arte siempre ha sido un buen bálsamo, un gran consuelo. Sobre todo cuando tratamos de un cierto tipo de arte, asociado a épocas y países turbulentos. La estetizacion del horror produce un efecto calmante.
.
Bien ¿Qué tal el arte alemán de los años 20?  Una sugerencia: Los Pilares de la Sociedad (1926) de George Grosz. Empaquetando las miserias: el clérigo pro-nazi que elige ignorar los crímenes; el periodista ponzoñoso que escribe basura, el aristócrata borracho y belicoso, y el político corrupto y de slogan subnormal, en cuya cabeza se amontona, literalmente, una mierda humeante.
.
Sí. La contemplación de este retrato cruel, esta representación de los “pilares” de un país siniestro (la Alemania de la época) y crecientemente aborrecible, me tranquiliza y me calma. El pasado sigue siendo, por el momento, más horrible que el presente.
.
Anuncios

Atonement-saoirse

La imaginación, la propia fantasia, la capacidad de fabular, cuando coinciden con un cierto desapego a la verdad de los hechos, pueden dar lugar a consecuencias muy serias, dramáticas. Arbitrariedad, injusticia. Sufrimiento gratuito. La subjetividad extrema puede dañar a los otros.

Pero la fantasía y la fabulación pueden también, o eso pretenden McEwan y su increíble criatura literaria Briony, construir a la larga universos más potentes que el real, en donde sea posible no solo la “expiación” simbólica de la propia culpa, sino la reconversión estética de la historia y la justicia retrospectiva: la reparación, que solo un Dios (un autor) puede otorgar.

¿Donde existen esos otros universos, poderosas creaciones de la mente? No son tangibles, pero viven tan pegados a nuestra piel que pueden ser tomados por reales, y acaso lo sean. Llega un momento que pesan sobre nuestro corazón casi tanto como lo real. Nos sirven de expiación, como a Briony.

Nadie que haya escrito unas pocas líneas, que haya sentido alguna vez el prurito de lo literario y sus milagros, debería perderse esta novela.
A %d blogueros les gusta esto: