Lovecraft: la vida que no pudo ser

(Sobre Sonia Greene y los dos años de felicidad de Lovecraft en Nueva York)

Creemos saberlo todo acerca de HP Lovecraft, su presencia en Internet es enorme, su artículo de la wikipedia tiene tres cuartos de la extensión del de Dickens. Uno de los autores más populares del siglo XX (y XXI), ha “enterrado” a decenas de escritores que en su momento tuvieron el reconocimiento de la crítica. Y más allá de la literatura de género en la que ha solido encerrársele, en América empieza hoy a serle reconocida una condición casi canónica.

¿Pero quien fue este ser capaz de crear en torno suyo un culto póstumo tan desmedido, el creador de un universo de horror material de estética impecable, que ha sabido tocar fibras ocultas de nuestra sensibilidad?

A pesar de todo lo que se ha escrito sobre el autor de La llamada de Cthulhu, persisten no pocos enigmas. Michel Houellebecq en su intenso ensayo Lovecraft contra el mundo, contra la vida (1991) nos cuenta como el biógrafo Sprague de Camp remata su largo estudio de 500 paginas de esta manera: “no pretendo entender completamente a Howard Philips Lovecraft”.

Primeros años

Nació en 1890, en Providence. En 1898, su padre, agente de comercio, murió enloquecido en una habitación de hotel, a causa de la neurosífilis. A partir de entonces, Lovecrat sería educado (y sobreprotegido) por su madre y dos tías.

En 1908, la mala gestión del modesto patrimonio llevó a la familia a tener que mudarse, lo que fastidió mucho al joven Lovecraft. Entre 1908 y 1913 puede decirse que no hizo absolutamente nada, aparte del ejercicio de la lectura y algún pinito poetico.

No consiguió su diploma de enseñanza secundaria, algo que lo acomplejaría de por vida, y que socialmente ocultaría. Esto iba a frustrar además su acceso a la Universidad. Antes de cumplir los veinte años, Lovecraft se veía ya completamente seco desde un punto de vista emocional. De la existencia sólo le interesaban la maravilla y el terror, patrimonio de los sueños, y al difícil ejercicio de recrearlos dedicaría su literatura futura.

Conoce a Sonia (1922)

Hacia 1916 iría abriéndose un poco más al exterior, y saliendo de su aislamiento, especialmente a través de las revistas, la escritura y la correspondencia con otros aficionados. Empezó, pues, a escribir historias, bajo la influencia de autores como Lord Dunsany.

En 1922, en un encuentro de periodistas amateur en Boston, conoció a Sonia Greene. Mujer independiente, era siete años mayor que Howard. Tenía un negocio propio: una tienda de sombreros de moda. Era de origen judío ucraniano, lo que en principio no resultaba prometedor cara al judeófobo Lovecraft. Pero ocurrió lo increíble: Sonia se enamoró de Lovecraft, que, más increíblemente todavía, se enamoró a su vez.

Qué poco dura la felicidad

Se casaron en 1924 y se establecieron en Brooklyn, Nueva York. Aquel periodo entre 1922 y 1925 fue quizá el mejor de la vida de Lovecraft. Se abrió a las relaciones sociales, volviéndose casi agradable y jovial. El matrimonio y un círculo neoyorquino de amigos parecían sentarle bien. Comenzó a soñar con una carrera literaria, con el éxito incluso. Pero todo se vendría abajo sin que nada realmente catastrófico llegara a suceder.

Lo que sucedió fue algo que hubiera podido superarse, pero que acabó siendo definitivo. Sonia vio como su negocio de sombreros quebraba, lo que la obligó a buscar trabajo fuera de Nueva York. Lovecraft también se vio obligado a dejar de lado sus ínfulas clasistas de aristócrata de pega y hubo de empezar a enviar cartas de solicitud de empleo.

Pero lo hizo con una falta de maña impresionante. No se molestaba en ocultar lo mucho que le fastidiaba tener que entrar en el mundo material del trabajo, tener que mostrar preocupación por el dinero y el salario. Percibía como denigratorio el verse en la necesidad de escribir esas cartas de búsqueda de empleo.

Su torpeza a la hora de venderse le llevaba a mencionar cualquier pasado rechazo de su candidatura. Y por una especie de orgullo mal entendido no se olvidaba de revelar, cuando se trataba de enviar un relato a un editor, que el relato ya había sido rechazado, si este era el caso.

Fracaso en Nueva York

El fracaso de Lovecraft para encontrar trabajo alguno lo hundió en una espiral de autodesprecio. Ver como esa Nueva York babilónica, llena de inmigrantes de todos los orígenes, era una jungla en la que parecían no servirle de mucho sus orgullosos orígenes anglosajones, fue algo que no le sentó demasiado bien.

Su racismo latente acabó disparándose de una manera grotesca. La horda italo-semítico-mongoloide (así la llamaría, literalmente) en medio de la cual había de competir sin éxito alguno, crearía en él una explícita xenofobia, que no se abstuvo de dejar por escrito.

Al final, ocurrió lo que estaba cantado y hacia 1926 acuerda un divorcio con Sonia Greene, tras lo cual Lovecraft volvió a Providence, donde vivirá con sus tías. Aquí empieza realmente su obra literaria, sus relatos y novelas principales, como At the Mountains of Madness o El Caso de Charles Dexter Ward.

Vuelve al aislamiento, sólo roto por su amistad y relaciones epistolares con aficionados y escritores, gentes como Auguste Derleth o Robert Bloch. Pero para seguir escribiendo de Lovecraft habríamos ya de concentrarnos en su obra y su culto, y esto era sólo una pequeña nota biográfica. Morirá en 1937 de un doloroso cáncer intestinal. Sonia no habría de enterarse hasta 1945.


Publicado en 2010 en Suite 101 

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