Que París vuelva a ser París

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Este rollo luterano de la austeridad no está funcionando. Llevamos ya mucho tiempo con el carrusel de los rescates de Estados, la escalada de las primas de riesgo, las agencias crediticias y las recetas dudosas de unos personajes de perfil cada vez más siniestro. Ahora nos dicen que nos vienen un año o dos de recesión, con todo lo que llevamos. Hace falta ser criminal para venirnos con esas después de cuatro duros años de crisis y quedarse tan panchos.

Creo que la política de austeridad, hasta ahora inapelable, podría tener los dias contados. Es simplemente que la cosa no funciona. Había que probarlo, vale. Pero no funciona. En España era razonable, tras el dispendio. Pero en el conjunto de Europa no sirve. No puede haber crecimiento económico si tenemos que calentarnos a la lumbre y pasar las noches en casa sorbiendo gachas de la abuela en alpargatas. Y una vieja biblia gótica en la cómoda. Se ahorra, sí. Pero eso no basta.

Si gana Hollande se romperá esa parejita descompensada, Francia y Alemania. Francia está harta de hacerle a Alemania de ama de llaves. Alemania necesita a Francia para que la saque de paseo, para que no se note demasiado que no es más que una solterona mustia, apretujada, enfajada y ceñuda.Cuando se rompa ese tandem, Alemania se quedará sola en la machacona defensa de la austeridad, frente a una alternativa cada vez más razonable: las medidas de estímulo. Necesitamos ya un poquito de alegría. No podemos estar toda la vida con el sonsonete Churchilliano de la sangre y las lágrimas. Ni seguir en este pozo negro, en esta depresión sin horizontes, con el único fondo de las prédicas de unos cuantos cuervos calvinistas.

Ya basta. Hay que cambiar de modelo.Que gane Hollande. Que París vuelva a ser París, sin esos uniformes sobre el verde, sin ese horrible tono gris.
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El Rey de la Comedia, 1982

Las críticas de cine a veces se esclerotizan con el tiempo, no se actualizan. Se van repitiendo las mismas cosas año tras año, los mismos criterios oxidados. Hay quien insiste aun hoy en que Ciudadano Kane o Potemkim son las mejores películas de la historia del cine. Repasando ensayos o análisis críticos de los años cincuenta, vemos que se decía exactamente lo mismo. Mejor película: Ciudadano Kane, Potemkim, la Gran Ilusion…y blablabla. Y un cuerno. ¿En sesenta años no se ha rodado película alguna que las supere? Me parece muy dudoso. Sí, las críticas se fosilizan. Se convierten en dogmas. En idées reçues. Cada x tiempo hay que actualizarlas. Un crítico desprejuiciado debe voltearlas, ponerlas al dia.

Algo similar pasa con la supuesta mejor película de Scorsese. Treinta años que venimos oyendo que es Taxi Driver. Pues, no. No es Taxi Driver. Es The King of Comedy (1982). Rupert Pupkin es una nueva versión de Travis Bickle: el mismo psicópata reconcentrado, aunque con un registro diferente. Su fijación aqui es otra, pero es el mismo tipo de chalado. Y de una manera asombrosa, en las dos horas de The King of Comedy está apretujada toda la historia de la cultura televisiva y la evolución de ese medio desde 1982 hasta nuestros dias. La película contempla el futuro, dramatiza la historia futura del medio, empaqueta tres décadas en dos horas, alegoriza con vigor y elegancia. Rupert es un personaje horrible y fascinante. Un divertido e ingenioso neurótico. Un enfermo mental muy gracioso.

Y la película una obra de arte, y sí, la mejor de Scorsese. Qué diablos.

Orwell: una trilogía de la miseria

Sobre tres obras de George Orwell. 

La actual crisis económica parece no tener fin. Tardamos en percatarnos de su presencia, o más bien los medios y la clase política tardaron en asumirla y revelárnosla. Pero la tenemos encima desde como mínimo el 2008. Al principio parecía una de tantas: periodo de recesión y luego remontada al cabo de unos años: y vuelta al (supuesto) crecimiento, al menos el teórico, el de pizarras y porcentajes. (no tanto el de nuestros bolsillos). Pero a principios de este 2012, comprendemos al fin que la cosa es más grave: la crisis es de las del tipo W. O sea, una fase descendente de la economía, seguida por un periodo de crecimiento anémico para volver a la fase descendente unos meses o trimestres después. 2011 fue un año de brotes verdes. Eso se nos decía. De pequeñas plántulas que parecían prometer el inminente deshielo, o así quisimos creerlo. Yo quise creerlo. Comprendemos ahora que la travesía del desierto va a durar mucho: Un ilimitado horizonte rojizo y polvoriento. Y además nada nos garantiza que tras la actual W no llegue una cadena indefinida de Ws. Continue reading “Orwell: una trilogía de la miseria”

Sin rastro de Chaconismo

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Está bastante claro que Rubalcaba ha borrado de un plumazo todo rastro de chaconismo en la nueva ejecutiva. El cántabro se ha rodeado tan solo de fieles, de incondicionales. De gentes que no le ofrecen resquicio de duda y se aglutinan y apretujan en torno a su liderazgo. Porque los tiempos que se le vienen al PSOE van a ser muy duros: Una larguísima travesía sin apenas poder municipal ni autonómico. Sobre todo si, como parece probable, el PP en Marzo clava finalmente bandera y escudo en “el reino de Granada”, último bastión en manos del enemigo.

La nomenklatura rubalcabista emergida del Congreso ha dejado completamente a la intemperie a los partidarios de la Pasionaria postmoderna, incluido a ese Tomás Gómez que, contrito, tendrá que seguir soportando no solo los criminales zarpazos de Esperanza Aguirre en la Asamblea de Madrid, sino además la frialdad de los nuevos jefes de su Partido. Cualquier mañana se despierta con una cabeza ensangrentada de caballo en la cama. Y todo por haber cometido un error de ultimísima hora: su apuesta por la llorona de Esplugas prácticamente sobre la bocina. Su eliminación, no se si solo política, está prácticamente cantada.

Rubalcaba, mientras tanto, se envuelve en una guardia pretoriana de adhesiones inquebrantables: Patxi López, Elena Valenciano, Oscar López y el califa Griñán como figuras clave. El Partido se aparece muy compacto y apiñado en torno a un líder. Los “trotskistas” de Chacón han sido ya purgados. Andan lloriqueando y más que van a lloriquear. Se adivinan desapariciones misteriosas. El PSOE de los próximos años no se va a parecer en nada al del vaporoso zapaterismo. Se prefigura un PSOE de hierro y un líder despiadado con el más mínimo conato de rebelión interna.

Lovecraft: la vida que no pudo ser

(Sobre Sonia Greene y los dos años de felicidad de Lovecraft en Nueva York)

Creemos saberlo todo acerca de HP Lovecraft, su presencia en Internet es enorme, su artículo de la wikipedia tiene tres cuartos de la extensión del de Dickens. Uno de los autores más populares del siglo XX (y XXI), ha “enterrado” a decenas de escritores que en su momento tuvieron el reconocimiento de la crítica. Y más allá de la literatura de género en la que ha solido encerrársele, en América empieza hoy a serle reconocida una condición casi canónica.

¿Pero quién fue este ser capaz de crear en torno suyo un culto póstumo tan desmedido, el creador de un universo de horror material de estética impecable, que ha sabido tocar fibras ocultas de nuestra sensibilidad?

A pesar de todo lo que se ha escrito sobre el autor de La llamada de Cthulhu, persisten no pocos enigmas. Michel Houellebecq en su intenso ensayo Lovecraft contra el mundo, contra la vida (1991) nos cuenta como el biógrafo Sprague de Camp remata su largo estudio de 500 paginas de esta manera: “no pretendo entender completamente a Howard Philips Lovecraft”. Continue reading “Lovecraft: la vida que no pudo ser”

Rubalcaba vs Chacón

El triunfo de Rubalcaba en el Congreso del PSOE es una buena noticia para España. La diferencia entre el cántabro y Chacón ha sido solo de 22 votos, pero basta para ahuyentar cualquier tentación del PSOE en insistir en su frívola política postmoderna de los últimos diez años: el zapaterismo. Recordemos, dicho sea de paso, que Zapatero le ganó a Bono el Congreso del 2000 por solo diez votos.

El PSOE ha comprendido que el zapaterismo ha sido un lamentable accidente histórico. Hay prisa por volver a la seriedad en un partido que merece un destino mejor. Una cosa es ser socialdemócrata, defender la “justicia” social, el sector público, los derechos del grupo frente a los del individuo o las cuotas de discriminación positiva, y otra muy diferente es apostar, como ha hecho el zapaterismo, por la confrontación, la negación misma no ya de la realidad sino del concepto mismo de lo real, el constructivismo educativo generador de analfabetos, la dislocación del Estado, la falta de asertividad exterior o el imperio de la sentimentalidad.

El PSOE ha dicho no al zapaterismo y a todo lo que representa. Nunca Mais. Never More. Y ha prefererido quedarse con un Rubalcaba que pese a ser claramente una figura del pasado, corresponsable de la lamentable gestión del país de los últimos años, no deja de ser un personaje infinitamente más sólido, serio y preparado que la vacua camaleona de Esplugas. La Pasionaria de los 140 caracteres, como la ha llamado el siempre brillante Enric Juliana.

Es una buena noticia, sí. Porque lo último que necesita este pais es un zapaterismo segunda época para el futuro inmediato. Volver al surfismo ideológico, al marketing político, a la pose, a un buenismo ingenuo e irracional.

Y es bueno sobretodo, porque las posibilidades de que el PSOE vuelva al poder en solo un par de legislaturas raspadas ha crecido como la espuma, a pesar de su actual descrédito, tras la desconcertante decisión del PP de dar una alegría a su extremo más catolicón. La patética retórica de Gallardón con su casposo y apolillado “derecho a la vida”, que nos devuelve imágenes de la Transición, debe haber sido la mayor alegría del año en la redacción del maltrecho diario Público.