Javier Marías: veneno y sombra

Impresionante el talento de Javier Marías para construir historias irresistibles con una técnica que es ya marca de la casa: un ininterrumpido flujo de conciencia repleto a menudo de especulaciones filosóficas, con abundantes y larguísimas digresiones y una aparente despreocupación a la hora de violar la linealidad de lo que se narra. Un material que plantea de entrada una gran exigencia al lector y parece poner a prueba sus nervios: el relato de los sucesos de un solo dia puede abarcar un volumen entero o casi. Pero el autor madrileño sale asombrosamente airoso de tales audacias editoriales, y el interés del lector no decae en ningún momento. Lo cual es un caso de estudio.

Los tres volúmenes de Tu rostro mañana (2002, 2004, 2007) son su cima narrativa hasta la fecha. Se añaden a sus grandes novelas de los noventa, como Corazón tan blanco (1992) o Mañana en la batalla piensa en mí (Rómulo Gállegos en 1994), pero en mi opinión Marías aquí las supera.  Sobre todo con la magistral tercera parte de esta trilogía, o más bien novela en tres entregas: Veneno y sombra y adios.

En Veneno y sombra y adios (Tu Rostro mañana, 3) prosiguen las andanzas de Jaime Deza, el alter ego de Javier Marías, que toma prestados muchos elementos biográficos del autor. Este escritor o académico, antiguo profesor durante un bienio en Oxford en la década de los ochenta (como Marías), que escapa de Madrid y de un matrimonio naufragado para recalar en un Londres de sueños. Allí trabajará para el enigmático e inquietante Bertram Trupa, y lo hará en un organismo de inteligencia que cuenta con el Estado británico y sus departamentos como clientes principales, así como de notables particulares. Deza pondrá su creatividad y presciencia al servicio del equipo de Tupra. Indagación psicológica. Narración de vidas. Seres escrutados hasta el último recoveco. Proyecciones de las que dependerán destinos. La novela nos presenta una trama de espionaje con constantes flash backs históricos referidos principalmente a la segunda guerra mundial o a la guerra civil española, y al pasado de personajes clave en el cosmos de Tu Rostro mañana como John Wheeler o Toby Rylands.

Presente como siempre en la novela esa habilidad miniaturista de Marías para dejar en el lector, gracias a una endiablada y personalísima técnica descriptiva inserta en el flujo de conciencia, una sensación casi pictórica. Emerge de las descripciones de escenas y personajes como de la gozosa contemplación de un misterioso cuadro o pintura.

Y de nuevo ese stream of conciousness, más digresivo y lánguido que nunca. Si bien, una lanquidez recorrida en Veneno y sombra por momentos de tensión e intenso nerviosismo. Unos momentos de filos muy cortantes, sangrantes, crueles. Una vez más, un Marías impresionante.

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