Feliz Navidad, Julian

Julian Assange, el tipo mas cool del momento, se encuentra retenido en Londres, más exactamente a 200 km de la capital británica, en la impresionante mansión (a la Ivory) Ellingham Hall, en Suffolk, huesped de su amigo Vaugham Smith. Sabido es que el fundador de WikiLeaks tiene amigos por todo el mundo, la mayoría más que dispuestos/as a dejarle las llaves.

Nueve días pasó el australiano en una cárcel londinense, hasta que el 16 de diciembre fue puesto en libertad bajo fianza. Fianza de 280.000 euros. El próximo 11 de enero de 2011 se decidirá si lo extraditan a Suecia.

Extradición

La extradición a Suecia, si finalmente el Reino Unido accede a ello, algo para nada seguro, sería en respuesta a la denuncia que pende sobre Assange por presuntos delitos de abuso sexual. La denuncia la pusieron  las suecas Anna Ardin y Sofia Wilen, a las que Julian se cepilló en un viaje de trabajo a Estocolmo el verano pasado.

A Assange le preocupa muchísimo el acabar en manos de Estados Unidos. El Reino Unido no creo que lo suelte, porque estos no sueltan a nadie (España puede dar fe de ello, que les ha solicitado sin mucho éxito unas cuantas extradiciones). Pero como les dé por entregarlo a los suecos, y estos lo entreguen a su vez a los norteamericanos (en la eventualidad de que EEUU se saque de la manga una demanda de extradición por espionaje), entonces que no le pase nada. Feliz Navidad.

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11 comentarios
  1. Bea dijo:

    Mas miedo debería tener el TIO SAM y ese manojo de malandras

  2. Horrach dijo:

    Al final siempre aparece el ego, que en el caso de Assange se escribe así: EGO. Wikileaks puede ser más o menos defendible, pero lo cierto e indiscutible es que este señor ha ido arrinconando a todos aquellos que formaban parte del proyecto para disfrutar de una fama ultramundial que, probablemente, sea lo único que verdaderamente busque el paio. Todo lo demás (la ‘sagrada’ transparencia y demás), no es más que el celofán que trata de dar argumentos a algo más pedestre y eterno: la autodivinzación del ego, la búsqueda de reconocimiento.

    Y, si no, fijaos en la última noticia de Assange, eso de la autobiografía que va a escribir y publicar. Pura autopromoción de sí mismo como Mesías de la nueva era, como el reencarnado Nechaev de la era cibernética… aunque él quiera barnizarlo todo con buenos y potitos fines, como son, dice él, la financiación del Sagrado Proyecto de Wikileaks. En fin, ya le falta menos para aparecer donde verdaderamente quiere estar: en los talkshows de Letterman y Leno.

  3. Serafin dijo:

    Q tal Horrach, bienvenido de nuevo.
    Hombre, es evidente que el amigo Assange sufre de un claro vedettismo, esto se le ve a un cuarto de hora de distancia.

    Pero creo que el proyecto Wikileaks es muy interesante, esencial diría yo, si se mantiene la filosofía original: filtrar documentos que impliquen comportamientos poco éticos de gobiernos u organizaciones, que se considere que el público tiene derecho a saber.
    Lo cual no implica la divulgación masiva por que sí de información que no implique necesariamente esos “comportamientos poco éticos”, por ser irrelevante, o incluso (también podría darse el caso) que dicha divulgación resulte peligrosa para la seguridad de los Estados.

    Hay que buscar, el equilibrio, y encontrarlo depende de la gente de Wikileaks. No se trata de divulgar por que sí. No olvidemos que el mundo libre está amenazado por las teocracias, y que sin seguridad poca libertad vamos a tener. La seguridad implica cierta discreción diplomática. Esto siempre ha sido así, y así seguirá siendo.

    Una cosa muy interesante de Wikileaks. Tenemos acceso, y esto es muy infrecuente, a la fuente en bruto. Sin el intermediario del articulista o editorialista de turno. El periodismo tiene aquí mucho trabajo que hacer, pero ahora, el lector (inteligente) puede acceder con un click a la fuente original, y fabricarse su propio “editorial” mental, y no quedar a expensas del creador de opinión habitual. Esto es cojonudo.

    ¿sabías que Arcadi Espada te llama el “filosofo Horrach”?. Nos vemos. Saludos.

  4. Horrach dijo:

    ‘Originariamente’, como dices, la idea base de Wikileaks era buena, y de hecho parece que fueron filtrando cosas de todo tipo. Pero al final todo se ha acabado centrando en USA, y tal vez no sólo se deba al inagotable material filtrado por el soldado Manning, sino a que sólo metiéndose con USA uno puede conseguir que todoel mundo te haga caso. Sacando papeles de la Iglesia de la Cienciología, de países dictatoriales y demás, lo tienes crudo, no te hace caso nadie. Además, a mí lo de la transparencia me parece muy bien, aunque hay países que la necesitan de forma más urgente que USA y las democracias occidentales.

    Lo de ‘filósofo Horrach’ creo que me lo llamó una sola vez, a cuenta del ‘caso Maqueda’, y me parece que sólo tiene un sentido descriptivo, no valorativo (dudo que Arcadi me valore demasiado intelectualmente, pues al ser lector de Derrida y Heidegger ya quedo fuera de los l´8imites de su tolerancia).

    saludos

  5. Horrach dijo:

    … aunque personalmente Arcadi todavía me valora menos, por ciertos aspectos vinculados al antiguo Nickjournal. Lo del Picha parece que no le gustó demasiado.

  6. Serafin dijo:

    Bueno, a Arcadi Espada y a la gente de la Tercera Cultura no les gustan mucho ciertos pensadores franceses, tipo Derrida o Foucalt, “postmodernos”. Ya sabes que han dedicado unos cuantos párrafos a cargárselos.

    Yo el problema que tengo cuando he intentado leer a estos pensadores es el lenguaje abstruso, oscuro, que se gastan. Hay ideas valiosas y a ratos resultan brillantes y sugerentes, pero ya te digo, me fastidia lo que yo percibo como una voluntad de deliberada complejidad. A veces lo que escriben no tiene sentido, y en ocasiones la ideología de fondo, a aquellos que creemos en la cognoscibilidad del mundo real y la “superioridad” de la ciencia como método de conocimiento, nos resulta algo irritante.

    En tu blog, que leo con atención y que encuentro de una brillantez poco habitual, escribes una cosa con la que no estoy de acuerdo. Dices de cierto pensador que es el “Darwin de las Ciencias Sociales”. Aquí es donde divergimos intelectualmente, y es un punto clave.

    Para mí, el Darwin de las ciencias sociales no es otro que…Darwin.

  7. Horrach dijo:

    Hombre, es que la filosofía, a ciertos niveles, es compleja y abstrusa de por sí. Sobre todo a partir de Hegel, que es el que ya la encamina, furiosamente, a la búsqueda de la Nada. Es cierto que determinados autores a veces se exceden artificiosamente con el lenguaje oscuro que maneja la metafísica (Heidegger, en particular, se engolfa con encadenamientos delirantes, como “el tiempo se temporacía en su temporacidad”), pero es inevitable tener que recurrir a un lenguaje complejo porque el Ser es algo muy difícil de plantear mediante proposiciones. Hay que reconocerlo: para entender muchos textos filosóficos no basta con tener una cierta cultura y ponerte a leerlos directamente, sino que debe trabajarse un aprendizaje específico. Se podrá objetar que eso suena a ‘misterios de secta’, pero no, pues con la filosofía sucede lo mismo que con disciplinas científicas muy técnicas, que si no tienes una formación trabajada durante años no se entiende nada de nada (yo mismo tardé bastante en poder manejar los libros del propio Heidegger, o de Derrida). Por eso fracasan estrepitosamente los Arcadis que, sin formación filosófica de base, se ponen a leer a Derrida o Heidegger con vocación pontificadora (para empezar, carecen de las más mínima humildad intelectual para dejar que esos libros los interpelen. Si uno lleva una idea ya muy cerrada de lo que quiere encontrar en un libro, poca paciencia va a tener para enfrentarse a aquellos que exceden su capacidad de comprensión). Y, claro, o no se enteran de nada (ante lo que concluyen: ‘estos autores no dicen más que chorradas, así que no sirven para nada’) o lo simplifican todo (lo que provoca las condenas en clave política que practican los Arcadis de turno). O peor aún, no los leen y se conforman con decir que Sebreli sí que los ha leído a todos y ya concluye que no valen nada…

    Por ejemplo, un ‘argumento’ que suelen utilizar contra Foucault, sin ir más lejos, es que en ciertos artículos en la prensa italiana celebró la revolución de los Ayatollahs en Irán, al menos en su inicio. O que Heidegger apoyó a Hitler en su inicio en el poder (de 1933 a 1934, no más allá). De ahí sacan la conclusión que eran totalitarios y que, en consecuencia, mucho de ese espíritu queda en sus respectivas obras. Sin embargo, podríamos recurrir a este mismo modelo argumentativo para descalificar todo lo que escribió Josep Pla porque en su momento apoyó el Alzamiento Nacional. En fin, tonterías.

    Por cierto, muchas gracias por tus palabras, eres muy amable. saludos

  8. Serafin dijo:

    Si, supongo que lo que dices es cierto. Ha habido abusos por parte de ciertos filósofos, cierta voluntad de oscurantismo deliberado en algún caso, pero no hay que generalizar. Y a menudo el problema, porque no reconocerlo, es que muchos de los que nos acercamos a esos textos, no contamos con el “entrenamiento” (conceptual?, técnico?) adecuado.

    Pero claro, por un lado están los “grandes”, tipo Foucault o Derrida, para los cuales lo dicho antes (necesidad de una cierta “disciplina intelectual” para leerlos) hace al caso. Pero no es menos cierto que hay un pequeña (o no tan pequeña) armada postmoderna de plumillas intelectuales que han usado de una manera torticera el lenguaje de la ciencia para armar textos relativistas que, a pesar de todo, muchos consideran o consideramos delirantes o como mínimo, intelectualmente tramposillos.

    Me refiero básicamente a estos intelectuales postmodernos constructivistas (casi todos franceses), muchos ejerciendo de “sociólogos de la ciencia”, que insisten en el carácter construido de la ciencia y usando su lenguaje (el de la ciencia) en sus textos totalmente a capricho, frívolamente y sin sentido, como queriendo dotar a sus textos de algo del prestigio sociocultural que a pesar de todo sigue teniendo la ciencia. Esta moda que iniciaron los tipos aquellos de aquel libro El Golem, lo que todo el mundo debiera saber de la Ciencia, cuyos nombres ahora no recuerdo.

    Me estoy refiriendo básicamente a estos pensadores que Bricmont y Sockal machacaron en Imposturas Intelectuales, (Virilio, Kristeva,Irigay) y aquellos que el propio Alan Sockal ridiculizó con su famosa “broma” en Social Text.

    Aunque supongo que aquí, como en todo, pagan justos por pecadores.

  9. Hay que ser justos con el trabajo de Sokal y Bricmont. Y eso quiere decir que, primero, ellos no desacreditan la totalidad de la obra de cada uno de los autores a los que critican, únicamente dejan con el culo al aire sus supuestas ínfulas en lo que ha usurpación de terminología científica se trata (aunque la naturaleza de esas usurpaciones en algunos casos tengan consecuencias más generales). Precisamente en un segundo prólogo (creo recordar que a la edición castellana específicamente) ellos mismos frenaban la furia aniquiladora de tantos lectores (españoles) que aprovechaban las ‘Imposturas’ para destruir el 100 % de toda la obra del pensamiento francés de post-guerra.

    Y, segundo, precisamente autores como Derrida y Foucault apenas ocupan páginas en este libro. Creo que son los únicos de los popes franceses que no cuentan con capítulo específico; además, se les cita poco y no con demasiada mala leche. Se podría decir que salen airosos de ‘la quema’. Irigaray, Kristeva, Virilio, Baudrillard y Lacan me parecen autores más legítimamente triturables, pero no es justo meterlos a todos en el mismo saco con la intención de arrojarlos, juntitos y apiñados, al fuego de la pira sacrificial.

    También habría que añadir una tercera cuestión: como demostró no hace mucho F. Cusset en ‘French theory’ (traducido al español), lo que ha llegado al lector medio europeo de la llamada Posmodernidad es un refrito perpetrado en tantas universidades americanas (curiosamente en sus departamentos de literatura, no de filosofía) que rebajan ostensiblemente el nivel del trabajo de sus ídolos. Lo triste es que en España se lee antes a los epígonos o imitadores, no se va directamente a las grandes obras de los mejores (‘La arqueología del saber’, Foucault, o la misma ‘Las palabras y las cosas’; o ‘La escritura y la diferencia’, ‘De la gramatología’, de Derrida. Si acaso, se sacan a colación sus textos menores), de manera que nos hacemos una idea bastante equivocada del personal. A mí mismo me ha sucedido, y me sorprendió muchísimo (positivamente) cuando leí estos libros citados, pues descubres en ellos una profundidad y un rigor desconocidos en la imagen que se me había transmitido de los posmodernos. Como pasa siempre: hay que leer directamente a los autores, y dejar de lado los intérpretes o la dupla igualmente equivocada de hooligans a favor/en contra (bueno, y en estos casos, como decía, siempre ayuda tener un bagaje filosófico, pues cuanto menor sea el bagaje más posibilidades hay de perpetrar lecturas superficiales o reduccionistas). Arcadi siempre suele decir que el mal de los periodistas es su pereza, pues ‘la verdad cuesta mucho trabajo’, y tiene razón, aunque la pega es que esa máxima no se la aplique a sí mismo cuando habla de filosofía, que no es una disciplina fácil y no te la puedes despachar con dos lecturas superficiales y un eslogan.

  10. Una última cosa: tal vez aproveche cosas que he escrito en tu entrada para una en mi blog, sobre la ‘complicación de la filosofía’. Espero que no te importe si lo acabo haciendo (por supuesto, citaré tu blog como referente del texto). saludos

  11. Los españoles somos una nación muy aficionada, para nuestra desgracia, al guerracivilismo de toda especie, por mucho que las formas de ese guerracivilismo, ese maniqueísmo sin tregua, vayan cambiando.

    Parece que no podemos escapar al trazo grueso, a ver la realidad en términos de blanco y negro, luz contra tinieblas. Lo sucedido en España en los últimos seis años, solo se explica por esa tendencia nuestra a la trinchera ideológica sin matices. No basta que haya mamarrachos que hayan usado el guerracivilismo para medrar ideológicamente y ganar elecciones, nosotros somos los culpables, porque servimos de carnaza, lo hacemos posible con nuestra mediocridad.

    Tribunales de fuego y vanagloria sonora, dijo Borges. Eso es España. El delicioso olor de la pira, del crepitar, del aullido. Ahí seguimos, aunque ahora en un sentido algo más figurado, claro. Yo mismo he caído en eso. Tras leer Imposturas, corrí rápido a acarrear leña. Por ello proclamo mi culpa, y si he sido, como tantos otros, indirectamente amonestado por Alan Sokal en su prologo, lo asumo.

    Intentare bajarme algún grueso PDF de Derrida o Foucault, como ejercicio de tolerancia, de respeto, aunque de momento pienso seguir escupiendo sobre la chorovita de la Kristeva y su cuerda. La cabra tira al monte.

    Claro que puedes usar lo que has escrito para tu blog. Cómo no vas a poder, si lo has escrito tú. Y muchas gracias por estos posts tan enjundiosos.

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