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Archivos Mensuales: diciembre 2010

Julian Assange, el tipo mas cool del momento, se encuentra retenido en Londres, más exactamente a 200 km de la capital británica, en la impresionante mansión (a la Ivory) Ellingham Hall, en Suffolk, huesped de su amigo Vaugham Smith. Sabido es que el fundador de WikiLeaks tiene amigos por todo el mundo, la mayoría más que dispuestos/as a dejarle las llaves.

Nueve días pasó el australiano en una cárcel londinense, hasta que el 16 de diciembre fue puesto en libertad bajo fianza. Fianza de 280.000 euros. El próximo 11 de enero de 2011 se decidirá si lo extraditan a Suecia.

Extradición

La extradición a Suecia, si finalmente el Reino Unido accede a ello, algo para nada seguro, sería en respuesta a la denuncia que pende sobre Assange por presuntos delitos de abuso sexual. La denuncia la pusieron  las suecas Anna Ardin y Sofia Wilen, a las que Julian se cepilló en un viaje de trabajo a Estocolmo el verano pasado.

A Assange le preocupa muchísimo el acabar en manos de Estados Unidos. El Reino Unido no creo que lo suelte, porque estos no sueltan a nadie (España puede dar fe de ello, que les ha solicitado sin mucho éxito unas cuantas extradiciones). Pero como les dé por entregarlo a los suecos, y estos lo entreguen a su vez a los norteamericanos (en la eventualidad de que EEUU se saque de la manga una demanda de extradición por espionaje), entonces que no le pase nada. Feliz Navidad.

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Mañana se cumplen treinta años del asesinato de John Lennon. En la noche de aquel 8 de diciembre de 1980, cuando regresaba junto a Yoko a su apartamento en el Dakota, se le cruzó Mark Chapman, un chalado que se creía algo así como un protector de la infancia y un trasunto corporal de Holden Caulfield, el narrador de Catcher in the Rye, de Salinger.

Le disparó cuatro balazos por la espalda, tres de los cuales atravesaron el cuerpo. Siete orificios, siete, ya que una de las balas se quedó dentro. La aorta fue perforada y la muerte (un cuarto de hora más tarde) se debió básicamente a la pérdida del 80 por ciento del volumen sanguíneo.

Mientras Lennon se desangraba, Chapman se sentó en la acera y abrió su ejemplar del libro de Salinger. Ahí están las claves, dijo más tarde.

Las claves. Y hay quien las busca. Cuando Salinger murió en este mismo 2010, algunos medios dieron la noticia de la siguiente y miserable manera: muere el autor que inspiró al asesino de John Lennon. Pobre Salinger.

El artículo de la Wikipedia de Mark Chapman casi rivaliza en extensión con el dedicado al propio Lennon. En fin. Que cada cual saque sus conclusiones. Las mías son tristes.

30 años de la muerte de John Lennon (2010)

Vamos a decirlo en paladino: en estas autonómicas de noviembre el PSC se ha dado la mayor hostia de su historia. Las razones son complejas, pero algo que de entrada salta a la vista es que los socialistas catalanes no han dado sensación alguna ni de calidad de gestión ni de coherencia en las ideas.

La imagen del PSC como un partido ideológicamente caótico, sus desconcertantes relaciones con el PSOE, de distancia emocional variable en función de los intereses del momento,  o su incompetencia práctica a la hora de resolver problemas reales, han acabado haciendo pedazos al partido en las urnas.

Es obvio que la relación con el hermano mayor, el PSOE habrá de clarificarse. Ambos partidos deberán reformular de manera profunda sus pactos, sino ahora (con municipales y generales en el horizonte) al menos a partir del 2012, es decir en año y pico, como mucho. Basta ya de posponer algo que se lleva décadas posponiendo. Y es que en el fondo, es muy sencillo: o se tiene un pacto o no se tiene. Pero si se tiene, las obligaciones de ambas partes han de quedar claramente establecidas. Los electores tienen derecho a saber a qué y a quienes están votando. Y su hartazgo ha quedado tan a la vista en estas autonómicas 2010, que (de modo insólito para Cataluña), por una  vez no hacen falta comentaristas. 

La interpretación de los resultados de unas elecciones autonómicas en Catalunya es siempre una operación intelectualmente compleja. Un desafío de sociología electoral, vamos,  teniendo en cuenta la vaguedad ideológica y la ambigüedad en la que acostumbran a moverse los partidos, en parte por su deseo de abarcar sectores amplios del electorado, o por su (a veces) complicada política de pactos.

Los resultados de las autonómicas del 2010 son pues de interpretación nada fácil.¿Qué lectura puede hacerse, por ejemplo, en términos del gran tema estrella (a veces casi único) de la política catalana: el de las relaciones Catalunya-España?

Pues de todo tipo. Consideremos la debacle del PSC. Muchos dicen que es debido tan solo a la mala gestión de la crisis económica. Otros, a las asperezas del tripartito o a la “deriva nacionalista” de Montilla y los suyos, la “supeditación” al independentismo. No falta todavía quien insiste (desde el AVUI o El Punt) en que el problema del PSC es que no es suficientemente catalanista. Cada cual cuenta la película a su modo.

División en torno al tema identitario

Un par o tres de cosas sí que parecen claras, más allá de la compleja cabalística electoral catalana: la gente estaba harta del tripartito, PSC y ERC sufren un auténtico descalabro. El independentismo directo, que según los medios del establishment iba a pegar un subidón tras la movida de la sentencia estatutaria y el supuesto millón y pico de asistentes al 11-J, pues no ha pegado ningún subidón. Laporta entra con cuatro, pero ERC pierde 11.

CIU gana con contundencia con un discurso más soberanista que en la época de Pujol, pero haciendo guiños aquí y allá e insistiendo en su “moderación” a la hora de gobernar. Por su parte PP y Ciutadans logran 21 escaños con el discurso más “españolista” desde Vidal-Quadras, la máxima representación que haya tenido nunca ese discurso en el Parlament. Y no hablemos de la casi entrada de Plataforma per Catalunya, que llego a tener 3 escaños durante el recuento.

Una conclusión inmediata: tenemos una Catalunya más dividida en torno al tema identitario, o mejor dicho, por primera vez esa división empieza a ser electoralmente visualizada. Es el fin de los consensos ficticios. Más

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