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Archivos Mensuales: junio 2010

La Vida de los Otros es una de las más fascinantes películas, al menos de las que nos hayan llegado en los últimos años al extremo más occidental de Europa. Fabricada en el 2006, uno no puede menos de pensar que, de no haber sido premiada por los yanquies como mejor película extranjera en el 2007, quizá no habría ni salido de Alemania. Lo cual hubiese sido una verdadera lástima.

La película dirigida por Florian Henckel von Donnersmarck no es tan solo un thriller diligente y deleitoso, que el espectador con un mínimo de conciencia historica y sentido estético sorbe como un néctar, es también una historia audaz y decidida, de esas que no se filman como quien no quiere la cosa.

Y es que, para empezar, el tema de aquel fragmento totalitario de Alemania (orwelliano si se nos permite el tópico), de la Alemania llamada, en el colmo del sarcasmo político, “Democrática” o RDA, este asunto de las espeluznantes cuatro décadas largas vividas en el rincón oriental del país germano (que forman una parte inexcusable de la historia reciente de ese país y de Europa), es algo con lo que hay que irse todavía allí con pies de plomo. Tan solo el pasado nazi resulta aún más incómodo historiográficamente que el relato de la Alemania Estalinista.

La Vida de los otros está narrada con nervio, pero también con delicadeza. Mantiene al espectador en vilo porque es un thriller político, pero también un thriller moral ¿Thriller moral? Sí, porque se atreve a filmar la metamorfosis moral de un hombre, un oficial de la kafkiana Stasi, o policía política germano-oriental. Un rotundo servidor del Estado Totalitario, de serpenteantes cables ocultos, y grabadoras y teléfonos pinchados. Ese Estado de absoluta desverguenza ética, de alegre y maquiavélica condición de bestia hobbesiana.

El cambio de un funcionario duro y fiel al Estado

Gerd Wiesler lleva una vida tal que llamarla gris es pintarrajearla falsamente de color. Días de una soledad solo interrumpida por el amor de pago. Horas de trabajo obcecado, televisión pública y platos precocinados. Una existencia de adhesion ciega a la lógica opresiva del falso paraíso socialista, a unos ideales revolucionarios ya algo (bastante) raídos en ese 1984 en que la pelicula arranca. Y nada que ver con Orwell, dice el director Henckel von Donnersmarck , ya que así eran las cosas en 1984 en el Este. Pero la sociedad descrita es al fin y al cabo, rabiosamente orwelliana.

El magnífico Ulrich Mühe (que ya conocíamos en España por algunos trabajos deMichael Hanecke, como Funny Games o El Castillo), antiguo alemán oriental, sabía (pues desapareció en el 2007) muy bien lo que era sentir la lamedura del totalitarismo en sus carnes. De su época de autor teatral en la Alemania estalinista, Muhe conoció también la delación y el minucioso seguimiento.

Difícil encontrar a un actor más apropiado para meterse en la piel de Wiesler, este oficial de la policia política alemana al que se le encargan días y semanas de escuchas y pormenorizada relación de todos los movimientos (supuestamente privados) de una pareja. La formada por el “sospechoso” (para la Stasi) dramaturgo Georg Dreyman y su amante, la actriz teatral Christa-Maria Sieland, y que han de llevarle (a Wiesler) a transitar desde la inclemente determinación del “integro” y leal funcionario político hasta la duda, el instinto humanitario, y finalmente la traición a ese Leviatán del que es supuesto servidor.

Y todo filmado de manera elegante, con una especie de discreción afilada, rotunda. Los momentos más duros de la película (la muerte o “suicido” accidental, la volatilidad de los afectos en un marco totalitario, la permanente amenaza, la evidencia de la corrupción, la delación cotidiana, el aniquilamiento monótono de la dignidad) discurren con el mismo tono pausadamente enérgico del resto de la historia.

Y un final, situado ya en la Alemania Reunificada de 1991, callado, sutil. Emocionante.

Digamos que La vida de los otros es una de esas obras que suelen calificarse entusiásticamente de “imprescindibles” (aunque solo una parte de las así etiquetadas lo sean). Pero es posible que la pelicula de Florian Henckel von Donnersmarck sea de verdad imprescindible: para el disfrute estético de una historia bien contada, para la indignación y la denuncia, para regodearse en el espectáculo de las emociones. Para el cabal conocimiento de la Historia y de los animales humanos que en ella viven y vivirán trabados.

A working class hero is something to be.
Keep you doped with religion and sex and TV,
And you think you’re so clever and classless and free,
But you’re still fucking peasants as far as I can see

No se han escrito muchas cosas con tanta pegada como esas lineas de 1970, del primer Lennon postBeatle. Anda que no hay gentecita hoy dia, como la ha habido durante las ultimas cuatro décadas, que se sienten so clever and classless and free, pero que en el fondo no son mas que fucking peasants, carne de cañón, insignificantes insectos económicos en el gigantesco panal de la Civilización Capitalista.

Gentes supuestamente contestatarias, gritonas, socioculturalmente fotogénicas, pero que mas alla de sus poses y fraseologia, en realidad contribuyen como nadie (con su autentica mentalidad filistea) a apuntalar esta Civilización tan dudosa que se mueve en estupidos circulos propios de Reina Roja Carrolliana (Running to Stand Still), abstractos porcentajes y crecimientos  económicos puramente teóricos con algun descarrio devastador aqui y alla (1973, 1994, 2008).

Lennon dio un toquecito a este tipo de amigos (de los que los partidos de “izquierda” estan llenos a reventar, by the way, y hasta la Sociedad en su conjunto) . Y puesto que después de todo el crap que te tienes que tragar a lo largo de tu existencia, en un determinado momento “they expect you to pick a career”….pues, oye, como canta Lennon, porque no este career tan bonito de Working Class Hero, o caballerito politico o intectual lefty??

La pieza de Lennon se ha versionado hasta la saciedad, con todo tipo de monigotes intentando hacerla suya (hacer suyo su mensaje delicioso y rabioso) , pero creo que nadie ha sabido dar con ese tono de asco elegante, una repugnancia tan sofisticada y bien puesta como la de Marianne Faithful.

Tal vez tengas que haberte sumergido en las autenticas ciénagas del mundo fisico (y vivido en la calle durante 24 meses), como esta mujer, vivida y apurada hasta las mitocondrias, para encontrar esa voz espantosamente veraz, cargada de impecable desprecio.

Sobre los reiterados ataques a la libertad de expresión  en la UAB

Alguien podría pensar que hablar en Junio de algo sucedido en Marzo es ya algo fuera de temporada, pero por desgracia, no lo es (ojalá lo fuera) ya que se trata de cosas que vienen sucediendo en Cataluña desde hace alrededor de tres décadas largas.

En Marzo pasado la diputada Rosa Díez de UPyD, que cuenta con un trabajadísimo escaño en el Congreso, intentó (intentar es la palabra) dar una conferencia en la UAB (Universitat Autònoma de Barcelona) titulada Una alternativa para Catalunya. Aunque a algunos, veles tú con alternativas. Bien, que pasó tras el “intento”? Pues exactamente lo mismo que ha venido pasando durante esas tres décadas largas en buena parte de las Universidades Públicas de Cataluña, en especial en nuestra queridísima y modernísima UAB. Beneficiándose de la pasividad de sus jefes y sobre todo de ese utilísimo background del pacto “germano-soviético” firmado durante la Transición entre el conjunto del Nacionalismo y la Izquierda Española (“para evitar el lerrouxismo”, argumentaban) , los camisas pardas del nacionalismo catalán, cada vez más rabiosos y violentos han vuelto a su actividad “contestataria” favorita. Que no es otra que reventar conferencias y charlas de gentes críticas con su opción ideológica.

Y es que la aguerrida y estupenda muchachada (y los que la teledirigen desde cómodos sillones y cargos) lleva decenios reencarnándose en esos espacios publicos. Imposibilitando la libre expresión de determinados y odiados talking heads -si no se enmarcan rigurosamente estos y sus discursos en el asfixiante paradigma identitario. Este servidor todavia recuerda la extraordinaria jugada de la muchachada fascistoide de la UAB en 1999 cuando el aborrecido Aznar vino a pronunciar una Conferencia. Y qué sucedió? Coi, lo de siempre: carteles intimidatorios, chuleria matonista, conferencia reventada, gritos, insultos, conatos (a veces no solo conatos) de violencia fisica, intervención policial, imposibilidad de llevar a cabo el acto, etc.

Débiles excusas

Ah, y las débiles excusas de los jefecitos de la Universidad implicada. Pero aquel 1999 la muchachada logró además (aparte de la monotonía de aplastar el ejercicio del libre discurso en una, llamémosle, “Universidad”, pagada con dinero público) algo sensacional, algo, chico, como para contarlo entre risitas y cuchufleteos : en virtud de una Votación Asamblearia a Mano Alzada (a lo que los pardos son muy aficionados) lograron declarar al violentamente desalojado Aznar….pues persona non grata en la UAB. Chúpate esa, chico. Los jefecitos, como siempre, siguieron la corriente a los muchachos de 1999, Algunos de los cuales, teniendo en cuenta que sus papás siempre han tenido mando en plaza, es posible que sean ellos mismos ahora parte del esclerótico Establishment catalan y dudo que tengan la mas mínima intencion de cambiar nada. El poder es agradable, y si es un poder con tics totalitarios pero con impecable envoltorio democrático y control mediático, pues es aún más agradable.

Los amigos de la Universitat Autònoma de Barcelona (muchachitos/as pardos y pardas y sus jefecillos identitarios) tienen no obstante un pequeño problema en este 2010, a diferencia de 1999. A pesar del continuo filtro informativo de los medios que ellos y los suyos controlan (tipo TV3 o Catalunya Radio o COM Radio for that matter), los berenjenales pardos se acaban conociendo de modo casi instantáneo, y me refiero a como una hora más tarde. En esta Era de Tubos y Tubes. Claro, incontrolados hay de dos tipos: por un lado, los que tiran la pintura. Por cierto que parte de la pintura lanzada por los pardos a los aborrecidos parlantes antipatrioticos alcanzó deleitosa e inesperadamente al amigo Salvador Cardus, actual decano de Políticas, uno de los rostros visibles del Establishment y que, mas allá de su amable  democharlataneria, ha contribuido a mantener la desgraciada situación en la que se encuentra la UAB como foro publico; y otros (otros incontrolados) lo que hacen más bien es sacar la camarita o el iPhone y ponerse a filmar la cosa. (y por lo tanto saltarse la “autoridad” del Editor del TN Nit de turno y su capo).

No, no estamos en 1999. Y ahora es posible ver instantaneamente lo que sucede en los foros publicos de Catalunya y lo que sucede es lo del video de arriba.

Digamos que siento verguenza de haber sido alguna vez estudiante de la UAB. Bona Nit.

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