Ludwig Wittgenstein (1889-1951)

Durante una acalorada discusión con Cordano, la Gausí y la Sorkin -que bordeó la violencia física, que rondó el puño americano verbal, el nudillo- referida a las relaciones entre realidad y lenguaje (discusión en la que fui pateado y demolido), para mi secreta satisfacción descubrí que los violentos personajes no parecían identificar a Lutwig Wittgenstein. Había dejado caer a la desesperada el nombre del filósofo alemán, y fue como un sortilegio, una letra mágica. Triunfante, liberador.

La Sorkin (Fanny) agarró rápidamente su portátil e interrogó la Wikipedia: con rabia tecleó WITTGENSTEIN. El resultado las maravilló a ella y a la Gausí: acababan de descubrir a un autor maravilloso. De la escritura, del lenguaje, del pensamiento. Realidad, lenguaje. Maravilloso. Yo contemplaba los rostros iluminados, la pantalla del portátil, restallante.

Aprovecho la ocasión para reproducir aqui un pequeño escrito en el que hablo de las diferencias entre el Wittgenstein de la primera época (W1) y el de la segunda (W2).

Sobre Witgenstein 1 y 2:

Me gustaría centrarme en la idea de si puede hablarse de avance o de retroceso entre el W1 y el W2. La cuestión no resulta fácil. Por una parte, me parece valioso el primer Wittgenstein en el sentido de que supuso una gran clarificación el trazar de manera precisa los límites del campo de aplicación del lenguaje, ese circunscribirlo a la descripción de los hechos del mundo, los hechos verificables del mundo; el logro de Wittgenstein 1 de convertir el lenguaje (” de reducirlo”) a perfecta herramienta de la Ciencia, entendida esta como descripción y verificación de la estructura del mundo, o al menos de su porción positiva y verificable. Todo aquello que desborda los hechos comprobables, queda más allá del dominio del lenguaje y más vale (según W1) “guardar silencio”. No obstante, a pesar de no poder usarse el lenguaje de manera rigurosa y lógica para referirse a lo que Witgenstein llama “lo místico”, su importancia (la de ese mundo “místico”) no es negada y sí puede y debe mostrarse.

Pero resulta desolador que campos tan fundamentales en un animal que desborda lo racional y lo lógico (cuyas dimensiones van mucho más allá) como es el animal humano, queden fuera del alcance de una de sus principales (o la principal) herramienta de comunicación, de aprensión del mundo y de reflexión como es el lenguaje. ¿Qué sucede con la literatura, la poesía y otras artes que utilizan el lenguaje verbal como materia prima y que es evidente que no forman parte del dominio lógico?

Consideremos el caso de Franz Kafka. Tomemos La Metamorfosis o el Proceso. O cualquiera de los enigmáticos fragmentos de los Cuadernos en Octava. ¿Qué hay ahi? ¿Que nos está comunicando el autor? Sería posible hacer el siguiente ejercicio: tomar todo aquello que presuntamente se halla contenido en esos textos desolados y escribir un ensayo lógico y riguroso de una sola página o pocas páginas. Escribir cosas como “el hombre moderno, el hombre del atroz siglo XX se encuentra atrapado en estructuras deshumanizadas, la Culpa es la gran carga del ser humano, asi como los castigos desproporcionados, en nuestra época”, etc. En efecto, podría reducirse Kafka a unas cuantas líneas de un único juego linguístico (el “natural” o “lógico”), el único juego que contemplaba el primer Witgenstein antes de que condescendiera a reconocer la existencia de ilimitados juegos y contextos para el lenguaje, sacándolo de la jaula de la descripción lógico-racional. Pero resulta evidente que las páginas de Kafka contienen infinitamente más que lo que nos mostraría ese único juego de lenguaje.

¿Aún asi, qué sería Kafka incluso para el W2? ¿una mezcla de juegos de lenguaje? Tal vez, pero yo no puedo renunciar a la idea de que en esas páginas atemorizadas, humorísticas, convulsas y desoladas no esté contenida (de un modo enigmático) la totalidad de la vida o al menos de la civilización, y en ello en un lenguaje no racional. Kafka no calla, y hace algo más que mostrar. Kafka expresa, analiza, comparte (no sólo muestra), grita, susurra, aunque lo haga en un dialecto enigmático.

Por ello y reconociendo el valor utilitario del primer Witgenstein al colocar el lenguaje a la altura de la Ciencia y del pensamiento científico (tal vez una tarea pendiente desde la revolución científica, despejadas las brumas del pensamiento, quedaba despejar el lenguaje: W1 lo hizo); un enamorado como soy yo del lenguaje y de sus infinitos registros se siente más cerca del segundo Witgenstein, el que volvió a ensanchar nuestra principal herramienta. Los juegos del lenguaje le dan a éste un poder ilimitado, convierten todo objeto en su objeto, reconocen caminos de conocimiento alternativos al lógico-matemático-racional; hacen del lenguaje un instrumento del hombre y no al hombre en un instrumento del lenguaje, al poner el acento en el uso como fuente generadora.

Nabokov dijo en su Curso de literatura europea que las grandes narraciones literarias (incluidas las realistas o presuntamente realistas) eran cuentos de hadas que se dirigían no a nuestro cerebro, sino a nuestra médula espinal. Era ésta la que hacían vibrar, y de ese modo nos hablaban. El juego linguístico utilizado era el literario, pero a mi no me parece un uso menos eficaz, vibrante o valioso que el uso linguístico en el juego científico (único reconocido por el W1). E insisto, yo creo que la literatura no sólo “muestra”, sino que comunica de una manera tan precisa como cualquier otro “juego”, aunque no todos los juegos se dirijan a nuestro cortex. Es como la música, otro lenguaje no vertible a conceptos racionales, pero eficaz y poderoso.

La física misma (la más aparatosa de las Ciencias), tras la revolución de las primeras décadas del siglo XX, se ha poetizado. No otra cosa es la mecánica cuántica: el mundo del sentido común, del clasicismo físico (la física también tuvo su clasicismo, afrontamos ahora su época romántica) ha perdido su vigencia: el mundo, tras el desencantamiento al que se vio sometido tras el tránsito del siglo XVIII, ha recuperado su magia. Para describirlo necesitaremos todos los juegos de lenguaje imaginables y más.

Abril, 2006

5 comentarios
  1. roberto dijo:

    no vale chulear diciendo cosas que no son! este servidor bien sabe quién es señor wittgestein. es un buen conocido. tiene una teoría muy simpática sobre el solipsismo que recomiendo a todos.
    abrazos
    r.

  2. Sera dijo:

    ¿Solipsismo, Cordano?

    ¿Estamos ante una finísima crítica a Servidor? ¿a la desdichada versión que de mi persona trasmite este blog, engolado y fatuo?

    ¿Me acusas -discreta, sutilísimamente- de solipsista? ¿de creer que el mundo -y con él, tú y la Gausí y la Sorkin- es una construcción mental mía, de Servidor?

    ¿de creer que sólo yo y yo y yo existo?

  3. roberto dijo:

    para nada.
    ni molt menys senyor.
    it was only a suggestion.
    ciao ciao
    r.

  4. daigo dijo:

    ah si? … yat tte digo.

  5. daigo dijo:

    aun cuando no sea sin conscienci no es sin lenguaje, pero si se hace consciente , tambien se hace lenguaje.

    vamos que del dicho hal hecho solo hay un trechho…peor que W2 del humor hal chiste solo hay un despiste…

    cuando uno se da cuenta de nacer solipsistamente, toma consciencia de si y cual pollo rompe el cascarón… y comienza la batalla, en busca del conocimiento.

    preparense , que la vida es culebrera…

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