Marujería

Llevo dos semanas hecho una especie de ovillo. Mi actividad social, cultural, intelectual ha sido escasa en esta quincena perezosa. Tan sólo he condescendido, durante estos dias, en pelearme con la PAC de la asignatura de Geografia Regional (de la licenciatura de Humanidades UOC); ayer me reencontré en Barcelona con los camaradas doctorandos (ahora masterandos); bastantes llamadas telefónicas con amigos-eso sí- , repantingado en el sofá, el mando a distancia a mano. Cuando estoy así, la vida social la hago por teléfono. Igualito que un marujón. No me siento ya un single, sino un solterón somnoliento, legañoso, panzudo. Hace no se cuanto que no voy al gimnasio, aunque este me sigue rebañando la cuenta bancaria.

Volviendo a la Geografía Regional: esta asignatura tiene cuatro PACs y no tres, que es lo habitual; además, me ha decepcionado. La escogí pensando que su contenido sería otro: más fascinante, ahora que me ha entrado una especie de virus viajero, ahora que me he transmutado en una especie de Philleas Phog o George Train en alpargatas, verdadero monstruo del ratón y del Low-Cost, los traqueteos, los trenes, los aviones estrechos. No llego al extremo de Jebluss, que proyecta desplazarse por un trocito de cielo ruso en un viejo avión militar exsoviético. En cualquier caso: he ahí todo el por qué escogí la asignatura.

Creo que el semestre que viene, dejaré aparcada la licenciatura de Humanidades y me centraré en el antiguo programa de doctorado (el flamante Master público-Bolonia). Estoy un poquito hasta los dallonces de tantos estudios y de gastarme tanto dinero en ellos, de tanta cosita intelectual. Me cogeré seguramente los dos módulos que me quedan del nuevo programa (una vez hecha la adaptación, esa es otra): Literatura, Cine y Medicina y De Frankenstein a Einstein (habeis leído bien). Esta última la imparte Xavier Roqué, lo cual es una garantía. De otro modo, su increible nombre me hubiera hecho pensar en un módulo cuyo contenido mezclara la Ciencia con la Literatura, en el sentido de que considerase aquella como una especie de relato o de texto, una rama más del gran árbol de la Cultura, y no un saber especial, privilegiado, que es lo que yo pienso que es.

Bueno, total. Creo que el primer semestre de 2007 voy a soltar un poquito de lastre intelectual. Me pondré el trajecito vitalista. Escalaré montañas, alcanzaré picachos, me perderé en la niebla, otearé horizontes, con el gruñón Nietzsche dentro de la mochila, envuelto en papel de plata. Sí, eso haré.

En los últimos meses he acumulado un cierto síndrome faústico, que voy alternando como puedo con la marujería. Tengo el piso hecho una cuadra.

Ahora mismo, mientras escribo esto me estoy acordando de un aforismo del vitalista gruñón (creo que es de Aurora o quizá de La gaya Ciencia). Dice algo así: al despuntar el alba, cuando asoman los rayos del sol…en ese momento…¡abrir un libro!. !!A eso le llamo yo ser vicioso!!

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