En tu fiesta me colé

Lo más destacado de los resultados de las autonómicas catalanas de ayer-casi lo único destacado, considerando la más que probable reedición del nefasto tripartito- ha sido la irrupción del nuevo partido, Ciutadans. Se trata de un nuevo grupo intensamente recelado, incluso odiado por el Establishment político-mediático: teniendo como único precedente el PP de Vidal-Quadras, se opone al paradigma nacionalista de la clase política catalana, pero lo hacen situandose (de manera algo vaga) en el ámbito del centro-izquierda. Esto le ha valido, claro está, las tópicas y machaconas acusaciones de lerrouxista. El elector preferentemente escogido por la nueva formación sería un ciudadano de raíz total o parcialmente castellana (o el “autóctono” de pura cepa más preocupado por el discurso de la Ciudadanía que por el de la Identidad), urbanita, usuario neotecnológico, perfectamente “integrado” en la sociedad catalana, más o menos bilingue, en absoluto anticatalanista, pero cansado del permanente discurso identitario y la constante política nacionalista de alejamiento afectivo de España, a la que parecen subscritos la práctica totalidad de partidos con la muy relativa excepción del PP de Piqué.

En un España que lleva treinta años de desarrollo autonómico, federalizante, en una Catalunya donde la presencia del Estado es mínima y cuya clase política ha tenido plenas competencias en materias clave (para la conformación de la “nación”) como la Educación o la Cultura -lo que la ha permitido crear la cosmovisión identitaria que ha deseado, sin apenas intromisión del Estado-, en una Catalunya, en definitiva, que cuenta hasta con un cuerpo policial propio, faltaba una representación política: la de los que ya no consideran el nacionalismo una obligación moral, como en cierto modo lo era en 1979; los que opinan que Catalunya tiene un nivel adecuado de autogobierno.

Ciutadans fue creado hace unos meses. El manifiesto fundacional es de hace poco más de un año. Han tenido que enfrentarse al silencio de los medios de comunicación del Establishment (El Periódioco, Avui, El Pais, TV3, La Vanguardia, etc), interesadísimos en la disolución del nuevo Partido. También ha tenido que sufrir multitud de agresiones verbales y físicas, que cuestionan el típico autobombo catalán “del oasis”, del civismo, de la tolerancia. Tras el ingreso del partido en el Parque, viene ahora un nuevo tipo de desprecio, de “linchamiento”: parlamentarios ya, el silencio mediático es ahora imposible, pero ahora, algunas bocas pentapartitas intentan ensuaciar la imagen de Rivera y los suyos, profundizando en su obsesion por asociarlos a la derecha más dura y a la bestia parda, la Cope. El propio Piqué dijo que los de Ciutadans “contaron con el decidio apoyo de la Cope y del Mundo, medios que a mí no me adoran, precisamente“. Tras una pregunta de Cuní, Piqué insinuó que esos medios, La Cope y el Mundo, “habían entrado en el Parlament“. Bio-Saura, por su parte, dijo que Ciutadans era un subproducto del PP, sin futuro en la política catalana. Yo a veces me pregunto de qué es subproducto Saura.

Creo que la entrada de Ciutadans es positiva para todos. Catalunya no debe ser una cárcel ideológica, ni siquiera la delimitada por la ideología que defiendes. Yo ahora no soy nacionalista. Defiendo la unidad del Estado y la proximidad -no el alejamiento- emocional de la tierra de mis ancestros. Pero los caminos del pensamiento y de la emoción son impredecibles. Tal vez algún dia, me encuentre a mi mismo henchido de pasión nacional catalana, una bandera estrellada cuelgue de mi sorprendido balcón.

Exigo libertad para recorrer esos caminos, errando por ellos a mi antojo. La entrada de Ciutadans abre ventanas, airea el Parlament, dibuja nuevas sendas, multiplica la libertad y su sensación, proyecta nuevas afinidades electivas. Pienso que todos deberíamos alegrarnos. ¿O no?

3 comentarios
  1. Philips dijo:

    Si, son aires de cambios muy importante, es hora, de estar a la altura de los mismos,militancia necesaria,para acompañarlos, me alegro mucho y comparto tus criterios..

    un abrazo

  2. Serafin dijo:

    Ahora lo que se avecina es la interesada identificación (por parte de los media) del Partido con la Extrema derecha. El mismo PP empieza a jugar ese juego. Como la estrategia del silencio no les ha funcionado, ahora vendrá la de la calumnia.
    En definitiva, seguir con los absurdos binomios nacionalista=progresista; No nacionalista=facha.

    Pueden hacerlo y lo harán. Plataformas no les faltan.

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