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Archivos Mensuales: agosto 2006

Parece que estos, sí. No como los petardos del fútbol, que yo creo que tienen intrucciones de no ganar ni un solo mundial ni eurocopa, sino no se entiende.

Pero estos, los del baskett, sí. Parece. De momento y tras arrollar a todo Dios, ya están en semifinales, que disputarán a la Argentina, campeona olímpica. Pero con el nivel de juego de Gasol and Co. no da la sensación de que ni los del cono sur puedan parar a España. Sólo quedarían los yankies en la final, que ya no son los reyes del Mambo que eran hasta los 80, cuando mandaban al Mundobaskett un equipo amateur y machacaban tomando el sol, untándose crema y haciéndose fotos en bermudas. Si nos cae el oro, ya tendremos otra selección (la de baskett) normalizada, depurada de fantasmas y demonios (última plata: la olímpica de los Ángeles, ningún oro, algún bronce). Ya exorcizó los suyos la España tenística, por ejemplo, con sus dos Davis -más una tercera final- en la década del 2000, después de treinta años viviendo de las fallidas finales contra Australia en los 1960´s. Aquellas de Santana, ese poeta solitario.

Los cinco Tour de Indurain también destrozaron la nostalgia de los Perico Delgado o los Bahamontes. Hacia 1992 ó 1993, el periodista Josep Pernau escribió que, de pronto, con el navarro nos habíamos vuelto como luteranos: al examinar el trazado del Tour, toda la vida los aficionados celtibéricos nos habíamos concentrado en los picachos, anhelándolos. Tan sólo ahi –en los Alpe d´Huez and Co. -los nuestros podían levantar la rueda; pero que no nos hablaran de contrarrelojes. Con el acelerón de Miguel Indurain, pasó a caérsenos la baba con las cronos y nos sucedió lo inaudito: rehuíamos los montes. Lo dicho, de pronto luteranos, protestantes. Nos metieron la Biblia en el cajón de la mesita de noche.

Todas las selecciones o deportistas individuales celtibéricos (baloncesto, balommano, waterpolo, ciclismo, tenis) han ido desvaneciendo, ignorando el mal de ojo a lo largo de los 90 y los 2000. Sólo quedan por aprobar los señoritos del fútbol, que por lo visto siguen roncos tras los alaridos de aquel golito madrileño de Marcelino contra la URSS, en 1964.

La España deportiva de los 2000 ha abandonado ya -debe abandonar- épocas heroicas. Bebemos ya demasiada leche y demasiado ColaCao (normal y light), acumulamos ya demasiado tejido adiposo como para seguir apegados a romanticismos arcaicos.

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Oxford agosto 2006

Una semana en el UK me permite salvarle la cara al verano languideciente.

Aterrizo en Edimburgo el martes, donde paso un par de días. Cenitas, paseos y visitas (National Portrait Gallery) con Marga, Carmen, Alan y Raúl, amigovio de Marga. Es agosto, Festival de Edimburgo: convulsa representación teatral de Crimen y Castigo. Jueves, en tren hasta Londres desde la capital escocesa (recorriendo longitudinalmente buena parte de la Isla). Encuentro con Roger en Notting Hill, London. Fotografías frenéticas por Hyde Park, los jardines de Kensington, Picadilly, extenuación de la cámara digital. Cenita en pizzeria del Soho. Terrorífico alojamiento en un hotelucho en Victoria: lavabo compartido.

Viernes: excursión fotográfica por el Támesis, las casas del Parlamento, Saint Paul’ s Cathedral; tímida incursión en la City. Viernes tarde, coach hasta Oxford, invitado por Roger y su novia, establecida en la localidad. A las ocho: barbacoa en su bonito duplex de las afueras oxonienses. Paso la noche ahí. La hospitalidad de Roger y Julia me evita el desembolso de otras cuarenta o cincuenta libras (unos 75 euros) en algún hotelucho como el del Jueves.

El sábado, sightseeing relámpago por Oxford, recorriendo frenéticamente las calles, apurando cafés, devorando bocadillos ingleses grasientos. Tarde: Autobús de vuelta a Londres. Allí, problemas para llegar a King’s Cross, metro laberíntico, atestado, angustioso, caro (3 libras). El metro se para, “problemas técnicos”: se ofrece autobús substitutorio. De nuevo tren hacia el norte, Darlington. Allí, coach hasta Newcastle. En la ciudad fronteriza Inglaterra-Escocia, de nuevo tren hasta Edimburgo.

Domingo: vuelo convulso de Edimburgo a Barcelona. Registro en el aeropuerto de Edimburgo. Se me cachea. Se registran mis pertenencias, una obstinada alarma no callaba. Take off your shoes, please. Resultado de la indagación policial: encuentran una botella de litro semivacía de Font Vella; me dejan pasar.

Dos horas después el avión planea suavemente sobre el Prat. Cojo un último y perezoso tren hasta Cunit. Total fotos tomadas en el triángulo Edimburgo-Londres-Oxford: 250.

Próximamente en Flickr: estén atentos.

Why don’t you get a job (Offspring, versionado por los Simms)

Suzie virtual (The Queen and The Soldier, 1985)

Estos últimos dias me estoy poniendo de un neotecnológico estupendo. Revolviendo en YouTube he dado con dos nuevas nociones neotecnológicas. Más de uno sonreirá (¡que descubrimiento!), pero yo voy a mi ritmo. Soy un lento y pesado animal 1.0.

Los descubrimientos o neonociones: Machinima y Avatars.
La machinima es algo asi como la recreación virtual de videos, películas, etc, “filmaciones” virtuales de figuras humanas en movimiento, utilizando como motor, en el caso de uno de los ejemplos seleccionados, a los Simms, pongamos por caso. El avatar es la versión virtual de una figura humana en movimiento. En el video seleccionado, os muestro el avatar de Suzanne Vega.

Los Simms desarrollan un video de una pieza de Offspring (Why don’t you get a job) y la Suzie virtual canta su clásico The Queen and The Soldier (Suzanne Vega, 1985)

Hace muchos, muchísimos años (aunque dentro ya de este siglo hiperconvulsivante, en el 2001), casi más de los que puedo recordar, escribí una reseñita en mi apolillada página personal Internet 1.0 sobre la película Final Fantasy. Entonces reflexionaba sobre la posibilidad de que en un futuro remotamente cercano, buena parte de las películas se hicieran mediante desarrollos virtuales, arrojando a los actores reales y orgánicos (tan omnipresentes, tan abarcantes hoy dia) al trastero de la historia. Tal cosa podría hacerse extensiva al resto del showbiz, a la música por ejemplo, y a sus estrellas. El visionado de las dos joyitas que os traigo, me afianza en aquella vieja idea.

¿A la Madonna del 2050 la reinventarán los cirujanos o los informáticos?

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Estos dias he estado trasteando en el muy pronto celebérrimo Web 2.0. Quien no haya oído todavía hablar de eso, que se vaya preparando porque pronto se mencionará la cosa hasta en el Salsa Rosa. A ese supuesto nuevo paradigma internáutico -que según nos cuentan con amenidad los gurús ha de substituir al Web 1.0, o Internet “clásico”- pertenecen cosas como la blogsfera y toda su interactividad textual y audiovisual, y nuevos y descarados conceptos como Wikipedia y aledaños: un extraordinario proyecto de enciclopedia planetaria y multilingue cuya interactividad radical lleva al extremo de (y esa es la base del invento-) editarse y renovarse por obra y gracia de los propios usuarios, de los internautas. Esto supone dicho sea de paso, el alumbramiento de una nueva especie, de un nuevo animalito internáutico: el Wiki.

A un lector impenitente de la Britannica, digamos, o a una mente “clásica” (esto es, cualquier mente anterior a la temporada 2003-04) puede parecerle chocante un proyecto de Enciclopedia cuyo Redactor sea la gigantesca comunidad internáutica. ¿No estará esa obra colectiva repleta de errores, al estar sus páginas abiertas a la edición de cualquiera, sea o no especialista?

Desde luego, Wikipedia es algo absolutamente rompedor, algo que sí que puede dar sentido a palabritas tan manoseadas como “revolución” o “nuevo paradigma” o incluso a esos binomios ya tan sobados como 2.0 o 3.0 o 4.0, etc…Yo, que tanto añoro el Renacimiento -o la imagen mental que tengo de él- voy a encontrarme al final, y yo sin enterarme, con que mis dias transcurren en un bonito XV, un Quatrocento metalizado, tecnológico.

Republique des lettres

Es fácil comprender que en el caso de la Wikipedia -como parte del Web 2.0- quizá el tópico revolucionario venga por una vez al caso. Aqui es donde pueden visualizarse los contornos de esa noción de la mente mundial: es esa mente mundial quien redacta las páginas de Wikipedia. Un Espíritu Santo planetario llena esas hojas electrónicas, con sus aciertos, sus precisiones, sus errores -que serán corregidos más pronto que tarde por otro átomo (otro usuario) de esa Deidad, cuyo sistema nervioso conformamos los seres internáuticos del mundo: sus neuronas somos.

La aceleración tecnológica no es un invento de las agencias de publicidad ni de los mercachifles: es real. Visualicemos por un minuto al mundo anterior a 1995. Luego regresemos al 2006. Sí, es real. Esa aceleración va a dejar a mucha, muchísima gente en el camino: ese será uno de sus peligros. Veremos el desarrollo de una élite urbana de connaisseurs más o menos numerosa, que irá diferenciándose del enorme resto. Tal vez el Planeta Internet (y sus sucesivas reinvenciones, 1.0, 2.0, etc) se configure como una renacida Republique des lettres, ciudadanía de una nueva especie de ilustrados.

Sí: la aceleración tecnológica es un hecho. Pero sólo el Tiempo y la perspectiva dirán si conceptos como Web 2.0 tienen una lógica -si realmente hay una ruptura en relación a un Web 1.0- o parte de esa impresión de aceleración es un artifico del Sistema, dorándose a si mismo la píldora, admirándose de tal modo como pocas épocas y siglos lo han hecho en el pasado.

(Foto: http://www.redusers.com)

Calafell, agosto. Chalet familiar. Hartos del agosto torrencial, amazónico y de su reclusión obligada, nos llegamos los tres (mi padre, Carmen y servidor) al pueblito vecino, nos internamos en la espesura del puerto de Segur. Con espanto, nos percatamos de que cada vez el paraje se parece más a la Villa Olímpica de Barcelona. Había una cantidad tal de guiris y de domingueros de agosto que apenas podía darse un paso. En medio de la confusión, del horror y del desconcierto, cometimos la imprudencia de sentarnos en la terraza de un horrible local pórtico -de puerto, de gilipuerto-  en la que cándidamente nos dispusimos a cenar. En el aire sonaba una música precursora de desastres, para cualquier sensibilidad atenta. Una rápida ojeada a la “carta” me confirmó lo peor: platos combinados, bocadillos, tapas, etc.

Incómodos, confundidos, devoramos patatas bravas, chorizitos fritos, pinchitos, calamares, nos regamos con aguita, cerveza y vinito. La grasienta, hacinada ocurrencia portuaria me costó (a mí, al menda) 31 euros.

Con más hambre de la que traíamos (gatuna, canina y aún lobuna), nos recogimos para cenar -en casa- como Dios Manda. Yo reflexionaba, absorto y preocupado, durante el camino de regreso. Segur, Calafell, Cubelles incluso, se han vendido, se han abierto de piernas. Pero Cunit aguanta, conserva la virtud, no nos bajamos las bragas: mantenemos a raya al guiri,al findesemanero, al agostero, al chancletero, al bermudero, al tipo que entra en los comercios sin camiseta.

Aunque sea al coste de mantener la zona marítima cunitense en un estado de insólito cutrerío, que destroza nuestra imagen desde los trenes, desde el imaginario playero.

Chiaravallotti trasplanta sus tejemanejes celtibéricos a la India.

En estos momentos, intento neutralizar la excitación cafeínica con el adormecimiento alcohólico. Hoy comienzo mis vacaciones, que se prolongaran hasta el último dia de agosto.En el trimestre final del año, extenuaré el resto de semanas de descanso que el sistema graciosamente me concede (un total de cuatro semanitas anuales, o 22 dias laborables exactamente, si no me informaron mal). Siempre he preferido partir las vacancioncitas, distribuirlas con equilibrio a lo largo del fatigado año. No me gusta agotarlas en “julio” o “agosto”, como hacen muchos, incomprensiblemente. A veces me he preguntado porqué la gente hace cosas tan raras. Porque no se las cogen, ya puestos, íntegramente en enero -digamos- y se van a Suiza, a contemplar lagos, a perderse en la niebla, a adentrarse en esos parajes que hace doscientos años hollaron Percy y Mary Shelley y Byron y Polidori, las jornadas agradablemente oscuras y tempestuosas, alumbradoras del hermoso monstruo de Frankenstein, no sólo de la novela excepcional, surgida de la pluma y la imaginación de una dieciochoañera o diecinueveañera, sino paridoras de uno de los mitos científicos (o anticientíficos), una de las mejores fábulas interrogativas sobre la Ciencia, la TecnoCiencia y su futura capacidad de modelaje del Hombre y del Universo que se hayan escrito.

Chiaravallotti-Jebluss, el excelente escritor italo-argentino (tres de cuyas fantásticas muestras ficcionales pueden leerse en Sobras Completas, Hijos del Hule, 2005, junto a otras brillantísimas muestras de autores congeniales) es de los que se las cogen (las vacaciones) en agosto, o le obligan empresarialmente a hacerlo.

Pero Jebluss conoce la manera de aprovechar las breves jornadas libres que el sistema le suelta cicateramente. Pasará esas semanitas en la India, sumando Sabiduría, recorriendo ciudades de bello e inhumano desequilibrio, bañándose en rios sagrados, ocupando trenes fatigados, obcecados, extenuados.

¡Qué envidia! Chiaravallotti sí que sabe. En su flamante blog -que ha de recoger sus movimientos hindús-  restallan las experiencias, las visiones, los espasmos emocionales. Recorro su bitácora con melancolía provinciana, extasiado ante esas convulsiones del espíritu que Jebluss ha acertado en buscar y encontrar, y que yo no acabo de atravesar.

Algunas perspectivas y posibilidades se me han presentado. Un proyectado -y frustrado- viaje a Londres (ciudad infinita que también incluye a La India, una India que puedes tocar por menos de 100 euros), una espectativa -de momento también frustrada- de llegarme hasta Sicilia -donde mi hermana Laura veraneará: ha rehusado, tal vez con buen criterio, llevarme. En fin. En el momento central de agosto, en ese intensísimo y melancólico momento en el que el verano se acerca a su madurez, a su otoño, me encuentro con que no se donde ir, qué zona -aunque sea próxima, vecinal- del globo visitar.

Pero no desesperemos, no nos dejemos llevar por el abatimiento. Insisto: hoy es el primer dia de mis vacaciones. Y es lunes. Puedo dedicar esta semana a planificar algún viajecito -aunque sea modesto e imposible de cotejar con el hindú de Chiaravallotti o el nipón de Helena- que me saque de la perplejidad, de la confusión, del desconcierto.

Bueno, como no soy rencoroso, como no me enfurezco ante la felicidad ajena, ahí va un enlace al blog hindú de Jebluss.

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El Hexágono lleva ya más de un mes mudao a WP. Su desocupado webmaster -servidor- lo gestionaba a través de Blogger con anterioridad a julio de 2006. Creo poder ya murmurar algo sobre los pros y los contras de ambos sistemas, de bosquejar una tímida comparativa.

Blogger es sin duda más manejable para el neófito: alguien que hasta el momento haya contemplado Internet y la informática doméstica en general desde lejos y atemorizado, puede construirse un blog resultón en microsegundos.  Google, propietario de Blogger, y según murmuran voces internáuticas, coloca más arriba en las búsquedas los bloggs gestionados por Blogger, y eso, como es natural, se traduce en un mayor número de visitas y de proyección del blog. La gestión de las imágenes es mucho más cómoda y ágil en Blogger; las fotografías tomadas con una cámara digital se cargan mucho más rápidamente, con la posibilidad de ampliarlas a tamaño original siempre disponible.

Blogger permite además enlazar más cómoda y directamente con los videos YouTube, y su antiguedad -fue de los primeros en aparecer- lo ha convertido en un punto de referencia: todas las plataformas se miden en relación a Blogger, aunque de momento (hasta que Blogger, ese gigante dormido se desperece) sea para jactarse y vacilar.

En su contra, Blogger tiene la ya clásica ausencia de categorías y por lo tanto, la imposibilidad de ordenar por temáticas los textos de blogs de cierto tamaño. El abanico de funciones que ofrece su panel de control es limitado: ausencia de categorías, la no visualización en el Home Page de los últimos posts, un rediseño paradójicamente más complicado -pues he dicho más arriba que Blogger es más apto para neófitos-, ya que exige meter mano al código HTML de la plantilla, etc.

Por su parte, las principales ventajas de WordPress son las enormes virguerías que puedes hacer en cuanto a diseño, la riqueza y funcionalidad de su panel de control, la comodidad para introducir código externo, la visualización de los últimos posts en la página principal, la rápida migración de los posts para los antiguos usuarios de (principalmente) Blogger, el orden de los textos y temas que permiten las categorías (excelentes en WP), etc.

En conclusión: el internauta no excesivamente familiarizado con el PlanetaBlog puede comenzar con Blogger, que es el gran clásico y está, como digo, muy orientado a este tipo de usuarios. Además, para blogs que se pretendan muy visuales, muy basados en imágenes (de la propia red o de cámaras digitales) y en los que los textos tengan un papel secundario -y no necesiten ser agrupados en categorías-, entonces, puede que Blogger sea el blog de primera elección.

Por contra, para blogs que no renuncien a una importante carga gráfica y fotográfica pero con mayor protagonismo de textos más o menos extensos, bitácoras -auténtica bitácoras- en las que se escriba con frecuencia y sea necesario el orden temático, entonces, pienso yo, Word Press es el blog a escoger.

Como diría Pla: això és el que jo penso, jo no sé vosté qué pensará….m´entén?

21, 05 h. Algo distrae a los perros, que se desentienden por un momento de nosotros…

21, 00 h. Unos perros enloquecidos, rabiosos, ladran a los valientes trekkies, tras acceder a las prohibidas inmediaciones de otra masía

20, 30 h. Un solitario Land Rover nos contempla tras acceder a las teóricamente prohibidas inmediaciones de una de las masías.

En total avistamos cerca de media docena de masias. Algunas eran del tipo agrícola (masia catalana típica y tópica) y otras eran más “señoriales”, sin duda propiedad de señoritos de Barcelona,algunas con un aire colonial, indiano, digamos.

La más antigua de las masías, según nos indicó Josep, era del siglo XIII. Otras, las “señoriales” son más recientes, datando de finales del XIX o incluso de los primeros años del XX. Alguna masía tenía una antiguedad más intermedia y cifraba su origen en el XVII o así.

Algunas masías tenían vedada la entrada, detalle que, como buenos trekkies, ignoramos. Lo cual implicó enfrentarse a algún que otro perro enloquecido.

 

20, 15 h. Hem fet el Cim!. Momento de relax, alegría, ingesta de líquido y conversación del trekkie

19, 45 h. Avistamiento de la primera de las masias del municipio de Cunit

19, 00 h. Inicio del frondoso ascenso.

Ayer, primer dia de agosto, me apunté a mi primer trekking por el entorno de Cunit, para merodear cerca de sus masías, a la sombra de los frondosos bosques. Para adentrarme por parajes recónditos no hollados todavía por el pie de ningún guiri ni barcelonés agostero ni findesemanero.

La salida, enmarcada en el cicle Tot Natura, que organiza el Ayuntamiento de Cunit, tuvo su pistoletazo a las 18, 30 h, frente al ayuntamiento (frente al servicio de recaptación, más exactamente). Eramos varias decenas los trekkies congregados. Iniciamos la marcha.

Fue un recorrido de unas tres horas de duración (ida y vuelta) y unos once kilómetros, aproximadamente. Dirigidos por Josep Miró Illa (autor del libro Per Cunit i el seu entorn), nos introducimos en lo más profundo de la vegetación cunitense, durante bastante trecho moviéndonos en el borde mismo de la frontera entre Cunit y Cubelles, que en esos lugares resultaba algo graciosa: marchábamos por un sendero pedregoso y tupido de árboles y, administrativamente (según nos comentó Josep), los árboles de un lado eran Cunit y los del otro Cubelles. No faltó (en lo más profundo de la naturaleza) alguna indicación de la administración, que así lo advertía.

Ja no seré més un home desvertebrat espiritualmet (Pujol dixit). Ja tinc una pàtria: el Gran Penedès.

Porto ja uns dies endinsant-me en llibres i textos (en paper i electrònics) d´allò més divers sobre la història i la tradició dels pobles de la zona, aquesta zona on he vingut a parar. També porto uns dies fent inacabables ciclo-trajectes per l´entorn. Ahir, sense anar més lluny, vaig recorrer amb la meva maquineta un bon troç de litoral català: desde Vilanova i la Geltrú a Sant Salvador (a la platja d´aquest darrer m´hi vaig fins i tot endinsar i hi vaig romandre més de mitja horeta). Pot visualitzar-se sense cap tipu de problemes l´artificiositat de les línies que separen municipis i comarques. En efecte, quant baixes pel Passeig Marítim de Cunit -que l´enllaça amb Segur i Calafell- entres a Segur sense adonar-t’ en: tan indistingible dels altres és el carrer-frontera que separa els dos municipis. Quelcom de molt semblant succeeix a la línia administrativa Cunit-Cubelles, amb l´afegit de que en aquest cas, la separació (imaginària, tot i que aqui potser no tant) és no no tan sols comarcal (Baix Penedès-Garraf), sino també provincial (Tarragona-Barcelona).

Ja fa temps que he començat a veure les poblacions de l´entorn de Cunit com una mena de xarxa de municipis amb uns estils de vida i uns trets molt o força semblants. Aquesta “xarxa” és com una sort de gran ciutat (com una gran Barcelona o un gran Madrid, diguessim) de la qual cadascú dels poblets (Calafell, Segur, Cubelles, preneu el que volgueu) no son sino petites “barriades” d´aquesta gran “Ciutat”, que és la xarxa.

Es per això que la separació comarcal (les arrels de la qual les trobem el 1932, a la Catalunya republicana) no semblen excessivament “naturals”. Potser té més sentit l´antiga consideració d´aquestes terres com una unitat històrica, cultural, econòmica (que no es va començar a escuarterar fins l´any 1833) i segons la cual aquests tres territoris (Alt i Baix Penedès i el Garraf o Penedès marítim, amb l´afegit d´un cuart: l´Anoia) conformen l´anomenat Gran Penedès.

El tripartit ha proposat dividir el territori català en set vegueries. Segons aquest model, el Gran Penedès veuria el seu territori repartit entre tres d´aquestes vegueries: així, l´Alt Penedès i el Garraf quedaria dintre d´una megavagueria, la vegueria metropolitana (de Barcelona), i el Baix Penedès (la meva comarca) quedaria integrada en la vagueria de Tarragona. L´Anoia seria incorporada a una tercera vagueria.

Front d´aixo, hi ha un vigorós moviment que reivindica la unitat de l´antic Gran Penedès (Alt i Baix Penedès, Garraf i Anoia) i exigeix que aquest es configuri en vegueria independent entre les de Barcelona i Tarragona, sent aixì la vuitena vagueria, no contemplada si més no inicialment pel tripartit PSC-IC-ERC. La tripleta ha suggerit, però, incloure el Baix Penedès a la vagueria de Barcelona, per aixì al meys no trencar la unitat del Penedès. El polítics de les comarques baixpenedesenques han reaccionat amb comprensible rebuig i horror davant d´aquesta possibilitat.

Ah! escriure tot això sens dubte m´ha ajudat a vertebrar-me espiritualment…

En efecte, em començo a sentir com…no sé…més vertebrat espiritualment. Ja tinc una pàtria amb la que jugar, la identitat i la unitat de la qual reivindicar: el Gran Penedès. I si no n´hi hagués prou, també tinc un bon grapat d´enemics externs: la vegueria de Barcelona, la de Tarragona, el Govern de la Generalitat, el tripartit, i el govern de l´Estat.

¡Jo també tenia dret a gaudir d´aquests plaers, d´aquest saborós fruit prohibit!

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