Estoy aburrido

boredom

Esta mañana me he despertado aburrido, irritado, con un ligerísimo dolor de cabeza.

Anoche, acariciado en la terraza por el cálido frescor nocturno del verano casi mediado, tomé un vaso de más de líquido nórdico. En lugar de los 20 ml habituales, tomé 30-35 ml.

Además, ayer me tendrían que haber servido los muebles de terraza que compré en el AKI de Vilanova la semana pasada, pero los repartidores no se presentaron. Furioso, llamé esta mañana a AKI para pedirles cuentas y me han respondido que ha habido un pequeño traspapeleo de mi pedido. Mañana por la tarde -se me ha asegurado- me traerán con prioridad absoluta mi mesa y mis sillas de resina y la anhelante tumbona, además de las cada vez más necesarias sombrillas.  También había comprado un ventilador de torre, gadget imprescindible para las inquietas noches del atroz estío cunitense.

Pero vaya, total, que entre los 15 ml adicionales de líquido nórdico de ayer tarde y el hecho de que no me trajesen mis gadgets de terraza, el resultado es que esta mañana me he levantado con un pelín de mala leche, y con ganas de desplegar a lo largo del dia una tenaz pasividad. Que diferencia con los dias anteriores, en los que, como declaré en el blog, me levanté activo, dinámico, deportista.

Pero hoy estoy aburrido, embebido en tedio, mon semblable, mon frère. Para anestesiar el tiempo, creo que voy a ir al gigantesco bazar que los Chinos plantaron en Cunit hace alrededor de un año: compraré unos cuantos gadgets útiles para la casa. Entre otras cosas, he de coger papel de lija como primer paso para la laboriosa restauración del color de la mesa y las sillas de acacia de la terraza, que adquirí hace un año en el IKEA. No me costaron nada baratas y se suponía que aguantaban todo tipo de inclemencia meteorológica, pero el caso es que un año después tienen un aspecto nada saludable.

Por la tarde tal vez haga una serie de llamadas telefónicas, para intentar dar un giro al plato de diversas amistades de Barcelona y Vilanova, que hace ya algún tiempo que no hago girar. Y como dijo no se quien, un hindú o no se quien (bueno, en realidad, lo leí en un libro de psicología práctica, asi que me parece que no fue ningún hindú) las amistades son como platos que se sostienen girando sobre la punta de un palo. Es necesario hacerlos girar de vez en cuando, acercarse a ellos y darles un pequeño impulso de tanto en tanto, porque si no, llega el momento que dejan de girar y se rompen.

Bueno, resumiendo, que hoy estoy aburrido.

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