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Archivos Mensuales: junio 2006

Anteayer martes, dediqué el dia a hacer las pruebas del semestre de Humanidades en la UOC. Este semestre tan sólo me cogí dos asignaturas: Filosofía II (que abarca la Filosofía de la Ciencia y la del Lenguaje) y el Inglés III. De la primera (Filosofía II), hice la prueba de validación y, en cuanto al Inglés III, tuve que hacer Examen final, ya que no presenté ninguna PAC durante el semestre.

Si todo va bien, y considerando que con el Inglés III encadenaré Inglés I y II, podré sumar 4,5 créditos (Filosofía II)  + 4,5×3 créditos (Inglés I,II,III)= ¡18 créditos!. Un pequeño capital que sumado a los créditos que ya tengo en el zurrón y los 9 créditos de Francés I y II que han de convalidarme, debo rondar ya el 40% de los créditos totales del segundo ciclo de Humanidades.

Calculo todavía unos tres semestres más para acabar la licenciatura de Humanidades. Pongámonos como fecha Febrero o Junio de 2008.

Claro que para el 2008 también me gustaría tener listo el Master en Historia de la Ciencia -como lo llamarán a partir de Bolonia-, es decir el DEA del Doctorado.

Demasiadas cosas. 🙂

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Otro fracaso. El enésimo. No entiendo que es lo que les pasa a estos tios, la verdad. Aunque no creo que en esta ocasión, nadie en su sano juicio esperase realmente nada de ellos, a pesar de todo el griterío de la Sexta.

Es curioso, pero esta selección es la única que falta por normalizarse. En 1998, Mijatovich limpió el polvo de las viejas Copas de Europa del Real Madrid, trayéndose la séptima, desvaneciendo el mal de ojo que perseguía al equipo desde 1966. España logró al fin la primera Copa Davis en el 2000, acabando también con un malditismo tenístico que había recorrido el siglo. La selección de Waterpolo y la de Balommano ya saben lo que es colgarse medallas e incluso ganar campeonatos de Europa y mundiales.

Pero estos, ná de ná. Ni Eurocopas (queda lejos la solitaria de 1964, que se ganó en Madrid, e incluso la final de Paris de 1984), ni Mundiales. La semifinal del Mundial de 1950 continúa siendo el mayor hito de esta selección

No he visto ningún partido de este mundial, ni pienso verlo. Claro que en el DIR, mientras me peleaba con las máquinas de la sala de fitness, me emborracharon los ojos con los goles de España (Ucrania, Túnez, Arabia Saudí, grandes conjuntos) que espasmódicamente emitían los monitores. En fin, me he propuesto no volver a ver un partido de la selección española de fútbol hasta que no lleguen a una semifinal de un Mundial o de una Eurocopa

¿Volveré a ver un partido de España?

Cansado de las limitaciones de Blogger, creo que lo mejor sería mudarse a WordPress, una plataforma a todas luces superior en prestaciones al clásico de Google. Aunque le tengo cariño a Blogger -fue ahi donde abrí mi primer y trémulo blog, en el remoto 2002- sinceramente se me ha quedado pequeño. No puedo comprender porque un gigante como Google tiene a Blogger en ese estado de clara insuficiencia. Las ventajas son la gran asequibilidad para el novato en temas blogero-webberos y también, según murmuran algunos, el hecho de que Google coloca en las búsquedas a los blogs de Blogger lo más arriba posible.

Lo que más fastidia al sujeto ordenado que soy o quiero ser -al neurótico de las clasificaciones y archivaciones de todas y cada una de las “partículas” físicas y conceptuales del mundo real (pensamientos, problemas, proyectos, objetos), es la imposibilidad de Blogger de crear categorías. En fin.

De momento he abierto una triste cuenta en WordPress y a partir de ahora publicaré allí. Es decir El Hexágono tendrá su continuidad en WP. Pero ¿cómo volcaré los posts, las fotos, los comentarios y demás al nuevo espacio? Es decir, como llevaré a cabo la migración -por decirlo más fina y técnicamente- desde Blogger a WP? He ahi el problema.

Bueno ese asunto miraré de resolverlo a lo largo de las próximas semanas o meses. Mientras me las apaño con el angustioso problema de la migración, coexistirán los dos espacios (Blogger y WordPress). De todos modos, la actual época o etapa del Hexágono en Blogger sólo llevaba tres meses (de abril a Junio de 2006). Es mejor, pues, aprovechar ahora que los posts no son excesivos para intentar el salto. Al fin y al cabo no estoy en la situación de la gente que lleva un blog en Blogger desde hace dos o tres años y que, si desease migrar, tendría que volcar una enorme cantidad de material.

Nueva dirección del Hexágono en Word Press


Referendum Estatuto de Cataluña 1931

Participación: 75, 13 % del censo.
Porcentaje del Si: 99, 49%

Referendum Estatuto 1979

Participación: 59, 7%
Porcentaje del Sí: 88, 15%

Referendum Estatuto 2006

Participación: 49, 4%
Porcentaje del si: 73, 9%

Estos son los datos desnudos, sin revestimiento alguno de carne interpretativa. La verdad de los hechos (para los positivistas que creemos en ella). Otra cosa es la doxa, es decir, la opinión, las diferentes visiones de los hechos, que mientras la psicología y la sociología no sean ciencias duras al estilo de la física, serán infinitas, caprichosas, emocionales, inciertas, relativas.

Ahí va mi doxa, única e intrasferible, con la que pudorosamente voy a revestir el triste esqueleto de hechos con la que he abierto este post:

En 1931, Catalunya salía de una dictadura (la de Primo de Rivera). Catalunya no tenía ningún tipo de reconocimiento político, aunque sí, económico, que siempre lo ha tenido: su economía fue siempre protegida con mimo por los distintos gobiernos centrales, ya que de ella dependía que España no perdiera definitivamente el tren de la modernidad. El Estatuto de 1932 iba a suponer ese inédito reconocimiento político. Obsérvese la participación: 75 %, y el porcentaje de sies: 99%!. Eran otros tiempos.

En 1979, época en la que -al igual que en 1931- la política era poco menos que una pasión popular, y tras la gran manifestación de 1977 (Llibertat, Amnistia, Estatut d´Autonomia, que presuntamente movilizó a cerca de un millón de personas), se alcanzó un importante, aunque tal vez algo decepcionante, 60% de participación y un amplísimo sí (83%). Nuevamente, Catalunya salía de una dictadura y no contaba con ningún tipo de reconocimiento político, aunque, insisto, estaba lejos de no serle reconocido, y protegido, su peso económico.

2006. Catalunya sale de casi treinta años de gobierno autonómico con un nivel competencial superior al de casi cualquier entidad no estatal en la Europa occidental, con una presencia mínima del Estado y una libertad amplia para desarrollar las políticas culturales, educativas, linguísticas e identitarias que el Establishment político y económico catalán ha deseado. Resultado del nuevo referendum: 49 % de participación y, tras una campaña de una suciedad desconocida en nuestro territorio, un 74% de sies.

No está mal, desde luego, el porcentaje. Han salvado la cara. Pero tras leer el editorial del director de La Vanguardia, verdadera hoja parroquial del poder político-económico de Cataluña, el Establishment haría bien en moderar las falsas sonrisas, los brindis desconcertantes y acoger los resultados como lo que al menos hasta cierta punto son: una muy condicionada amnistía a la totalidad de una clase política.

Otra cosa: lo mejor de la jornada de ayer fueron una palabras de Maragall tras conocerse la aprobación del texto: ” con el nuevo Estatuto se ha acabado el victimismo en Cataluña”. Creo que es lo mejor que le he oído en años. Pero hubiera preferido oírselo al smiling Mas que, nos guste o no, es el futuro (plomizo futuro, eso sí) que no al nietísimo, a la postre un cadáver político.

PSC-PSOE:hacia la ruptura?

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En esta época del año es cuando las ventajas de vivir cerca del mar y en una pequeña -cada vez menos- población costera superan a los inconvenientes. La principal molestia sigue siendo la distancia relativamente de respeto con Barcelona y el momentáneo (esperemos, soñemos que momentáneo) desastre RENFE, pero la cercanía del agua azulada y de la brisa y del generoso, este sí, durante todo el año, brillo del sol hacen los dias casi agradables.

Luchando contra el amuermamiento, intenté avanzar los trabajos de Historia de la Física. Algo avancé. Por la tarde me subí sobre la espalda de mi bicicleta de montaña que compré la semana pasada, para moverme con un pelín más de libertad por el entorno de Cubelles-Cunit-Calafell. Recorrí los ocho o diez kilometros que separan Cunit de Calafell a lomos de la sencilla y centenaria máquina y alcancé la torre de mi familia (en Calafell) donde está mi padre establecido durante unos dias, atareado pintando la valla que rodea las terrazas y el porche. Intercambié con el amables refunfuños durante un par de horas mientras apurábamos una cerveza de lata, leí un rato un ilustrativo libro de texto sobre Geografía Humana y luego volví a reclinarme sobre mi maquinita para enfilar hacia el Paseo marítimo y volver a mi pisito cunitense.

No pude evitar la tentación de tomar una foto en el Paseo del mar que se despliega entre Segur y Cunit.

Hay que ver lo agradable que puede llegar a ser el aburrimiento. El ejercicio ha hecho además que duerma como los angelitos.

Abundando en el tema de las disciplinas prioritarias: en los últimos dias he podido afinar más el asunto. Creo que debo escarbar ante todo en la zona de intersección química/biología-literatura/cine. Coloco ahora por lo tanto el cine sobre la mesa como tema importante a considerar. He estado pensando que la interacción Ciencia-Cine tal vez esté menos (todavía menos) estudiada que la interacción Ciencia-Literatura.

Como aficionadísimo al cine que soy, e incluso poseedor de una tímida culturilla cinefílica, y junto con mi titulación académica en el ámbito de las Ciencias Naturales, creo que el entrelazamiento Ciencia-Cine es el más adecuado para mi perfil. Además: no sabría asegurarlo, porque ahora mismo me faltan datos, pero tengo la sensación de que no hay demasiadas tesis doctorales sobre esa entrelazamiento del que hablo. Al menos en comparación a otros dominios.

En la asignatura “Los públicos de la Ciencia” (que me está empujando y entreabriendo muchísimas puertas mentales), se nos ha invitado a recorrer -y justamente en el marco del binomio científicocineístico- las filmografías de Steven Spielberg y Stanley Kubrick. Para mí, es una elección afortunada, pues conozco al dedillo la filmografía de Kubrick -no tanto la de Spielberg, aunque también- y por lo tanto podré meter baza en los debates.

Una de las películas sugeridas: Inteligencia Artificial (2001), de S. Spielberg. La ví en el momento de su estreno y me encantó. Incluso escribi una pequeña reseña por aquel entonces sobre la cinta.

Bueno, total: que ya tengo otra idea, a ver lo que me dura, para la futurísima tesis.

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Pla fue uno de los grandes, uno de esos que supo llegar al fondo palpando las superficies, pasando la mano por la piel del mundo, desmenuzando hasta el último detalle de la vida y de la existencia. Y fue de esa manera, deambulando por la epidermis planetaria, y no sólo del inmediato Empurdán, también de otros parajes bastante más remotos, como llegó al milagro, que pocos alcanzan, de rozar la médula de las cosas.

(…)
Mis arrugadas manos rodean el mango del bastón: yo veo pasar el tiempo y la vida. Los vaivenes de la política y las máscaras cambiantes del mundo no me han hecho olvidar la invariabilidad de las cosas. Dias pasados, una muchacha insólita –por hermosa y por inteligente- me ha hecho olvidar mis años y mi abandono y mi descreimiento. Hablamos de lo divino, pero lo humano todo el tiempo me divisaba. Mi vida ha sido larga y no he desaprovechado la chispa divina que contiene mi vasija de barro: no desatendí mi condición de pedazo racional del Cosmos. Nada me ha sido ajeno; con oficio y paciencia de artesano primordial, he recogido en mis cuartillas lo más tenue de la Naturaleza y de la Cultura. El viento no ha agitado una vela, las estrellas no se han desplegado, una pequeña barca no ha temblado sobre las aguas sin que yo los haya para siempre inmovilizado en los pequeños símbolos que trazó mi lápiz laborioso.

(…)

De mi relato Pla (2005).

En este fragmento me imagino la entrevista que Montserrat Roig (1946-1991) tuvo con Josep Pla en el Mas. “Señorita, como se le ocurre dedicarse a la literatura con esas piernas”. 

En la Delegación de Hacienda de Drassanes, y tras una espasmódica espera de casi una hora, por fin apareció mi número (Z-485) en la pantallita. La funcionaria que me atendió (amablemente) me indicó que el horrible borrador olvidó considerar en el cálculo mi préstamo hipotecario, razón por la cual había arrojado ese resultado de devolución tan ridículo. Una vez incluida la información del préstamo, comprobé aliviado que la devolución ascendía de nuevo a 1200 euros, como el año pasado.

Salí de la delegación con una rara sensación de acuerdo con el mundo. Hubiera besado en la frente del Estado. ¡Qué pro-Sistema me siento en esos momentos! ¡Lo que hacen mil eurillos! ¡Con qué poca cosa se conforma uno.

Avancé hacia la FNAC, ese lugar que me crea sentimientos tan encontrados, tan ambivalentes. Ese lugar rebosante de cultura, de cultura cosificada. Agarré un apetecible volumen de John Gribbin, Historia de la Ciencia 1543-2001. Casi 30 euros, pero a todas luces, merecía la pena. Conocía a Gribbin -astrofísico de formación- como excelente, aunque algo abstruso, divulgador en En busca del gato de Schrodinguer (1983), introducción al enigmático y carrolliano mundo cuántico.

Ya en casa, en el cuarto que en mi fantasía llamo Biblioteca, comencé a roer el libro. Recorrí a vista de pájaro -antes de un mayor detenimiento en los próximos dias- las vidas de Andreas Vesalio, Robert Hooke, Copérnico. El libro incluía ilustraciones, entre ellas una paginita de la celebérrima Micrografía, de Hooke (de 1665 o porahi), en la que se reproduce un piojo del tamaño de la página, talentosamente dibujado por un amigo y colaborador del científico.

Donde debo detenerme con más atención es en las hojas dedicadas al desarrollo de la Biología y en menor medida, de la Química. Es ahí donde debo escarbar, de acuerdo con mis planes o preferencias actuales. A menos que en las próximas semanas o meses, vuelva a reorientar mis cambiantes, mis errabundos intereses.

Por otra parte, quedan tan sólo quince dias para presentar los ensayos de Los Públicos de la Ciencia y de Historia de la Física. He estado haciendo búsquedas sobre Heisenberg, a la caza y captura de ideas. Por lo visto era un humanista, aficionado a la música, un romántico de esos que brotaron como hongos tras la derrota alemana de 1918 (ese atolondrado revival del Romanticismo en el tembloroso Régimen de Weimar): también era un nacionalista. Un nacionalista que rehusó aceptar una oferta en USA y decidió permanecer en Alemania, incluso tras ser desposeidos los científicos judíos de sus cargos académicos. Aunque su física fue tildada de judía o judaizante, colaboró con el régimen nazi y fue el cerebro rector del proyecto de bomba atómica alemana. ¿Hasta donde llegó su compromiso con la labor que se le había encomendado? ¿Su fracaso fue escogido, voluntario o producto de sus insuficiencias experimentales?

Bueno, dejémonos de rollos. Voy a ver si trazo un esquema del ensayo.

Preocupado con el tema de la Declaración. Dentro de una hora he de coger el atormentado tren de Cercanías que ha de llevarme a Barcelona, a Drassanes, donde tengo cita. Nervioso, esta mañana he estado preparando la documentación.

¿Porqué nervioso? Pues porqué en el ejercicio del año pasado (referente al 2004) me correspondió una devolución de 1200 euros, lo que me llevó durante varios dias a adorar a la Sociedad y al Estado. Pero el borrador de este año indica una devolución de tan sólo 40 y pico euros. Mi patrimonio e ingresos son prácticamente los mismos que el año anterior. ¿Qué demonios ha pasado?

Escribo estas palabras en estado de tensión. Bueno, os dejo, oigo desde la cocina el rumor del café, que se sale ya de la cafetera.

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