
Como no iba a vibrar una fibra (oculta, minuscula) de mi corazoncito? Donde estaba la fibra, en el endocardio, tal vez en el miocardio? Pero vibro esa fibra, la note vibrar.
La note vibrar cuando entre en el mugriento takeaway de LeytonStone para pedirme un agradable y bien ganado paquete grasiento, colesterolemico. Bien ganado porque tenia los eggs shattered tras diez horas en el tajo, en un pueblito a cuarenta millas, Egham se llamaba el pueblito. Por cierto que el pueblito era identico a los de Manchester. Eran las afueras de Londres, pero podrian haber sido las de Manchester o aun las de Middlesbrough. Te alejas de Londres y todos esos pueblitos ingleses que te salen al paso, esas towns, son todos tan similares esos pueblitos, con sus takeaways, sus pubs y sus rebanitos simpaticos de escolares trajeados, esos harrypotters en manada(cartelito visto en el cristal de un takeaway: “No mas de tres escolares a la vez en el local, please”)
Vibro mi corazoncito, esa fibra barcelonesa recondita de la que hablo, y que ahi esta, debe estar, perdida en el conjunto del corazoncito. Entre, como digo, en el takeaway (los eggs shattered) y mientras esperaba a que la china me trajese la bolsa aceitosa contemple las imagenes finales del match Barcelona-Manchester en el televisor minusculo y aceitoso. Y en esas imagenes finales (era el minuto 86 o asi) vi que el Barcelona (y entonces, fue entonces cuando la desconocida fibrita blaugrana vibro) iba ganando por dos a cero. Quedaban unos pocos minutos y habia en la pantalla junto a los azulrojos figuras de color blanco (y no era el Madrid, era el United) iban corriendo desesperadamente tras el balon, con urgencia y miedo en los rostros, y ahi mi corazoncito y no solo esa fibra vibraba.
Y como no iba a vibrar si soy un producto del suelo de Barcelona y naci en una clinica de Barcelona junto al Camp Nou, si mi madre hubo de soportar los dolores del parto y los del griterio del campo vecino (era un domingo, cuando asome al fin la cabecita alucinada y mucosa).
Como no voy a vibrar (quiza no tan solo una fibra sino dos o aun tres) cuando Messi ejecuto el segundo, el killergoal, con la frialdad de un matarife frente al aterrado goalkeeper mancuniense, como no voy a vibrar si soy un producto de la especulacion inmobiliaria y los salarios miserables y el modelo farmaceutico mediterraneo y mafioso, como no voy a vibrar si he sido moldeado a partir de ese barro y ese suelo y de la arena de esa ciudad bonita, low cost, y de ese fango? Como no voy a vibrar, a ver?
Me senti orgulloso cuando sali del takeaway, tras darle la pound a la china, orgulloso de Messi y del sol y de la playa, y de Hereu y de LaPorta y de Guardiola y de la mortaja de Copito de Nieve y de las torres Mapfre y del estropicio criminal de Subirats en la Sagrada Familia y hasta del monumento a Macia, ese de las escaleras del reves en la Plaza Catalunya.
Como vibro mi corazoncito cuando Messi se saco una bota y se la besuqueo su bota y los tres equipos ingleses de las semifinales fueron puestos del reves. Tanta charlataneria en los tabloides, tanta vacilada, que si somos la Premier, la mejor liga del mundo, que si el Barca sera aplastado por los aguerridos jutos, que si no se que.
Sigo sin echar de menos a las palomas, pero durante unas horitas ha vibrado mi corazoncito de barcelones hastiado, exiliado, alienado. Cabreado, he vibrado.
Visca el Barca, y what the fuck visquen les comarques de la Catalunya Nova!
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