No acabo de dar con un blogo-diseño que me convenza. He cambiado la presentación del Hexágono un par o tres de veces, ya, en las últimas semanas. Como diría mi padre, el senequista, cuando el demonio no tiene qué hacer, mata moscas con el rabo.
El caso es que sí que tengo qué hacer, pero no ganas. Últimamente, sólo me apetecen las cosas facilitas. Y cambiar el diseño del Word Press está al alcance de unos suaves clicks. Descansados, hastiados.
Es que no tengo ganas de casi nada. Además, esta mañana tengo un dolor de cabeza de cojones. Todos los lunes me pasa. Y para mayor gravedad, noto que estoy empezando a usar el blog como dear diary, devenido incomprensible trasunto masculino de Bridget Jones, lo que me tiene muy preocupado. Ayer, temerariamente, me pesé: he subido 1600 gramos. Media hora o más estuve con el rostro escondido entre las manos.
Volviendo al diseño del WP: he recuperado una presentación anterior, la que tenía en agosto y septiembre, me parece, la de la lolita húmeda del polo. Esa presentación tiene como ventaja el tamaño grande de letra, la legibilidad. No está la cosa hoy dia para jugar con la legibilidad. La legibilidad en un blog o en un libro o donde sea, es clave, al margen de las virguerías diseñísticas, también importantes, és clar. Vuelvo pues, de momento, tecno-Humbert, a la lolita húmeda del polo. Además, eso le da al blog un tono un pelín más transgresor, un delicado impacto visual adecuado para compensar el aburrimiento mortal de la mayoría de posts.
Aburrimiento mortal. Ayer estuve trece horas en la Farmacia. El dolor de cabeza me viene de ahí. Aunque también es un dolor de cabeza existencial, en parte. Pues hasta el escozor de mis ingles es existencial.
Hoy por la mañana me estuve mirando con detenimiento en el espejo, examinando imperfecciones en la piel de mi cara: irregularidades, puntos negros, falta de brillo, ojeras, arruguitas en el contorno de los ojos, problemas con la textura de la epidermis, falta de hidratación, rojeces. El sillón nasogineano un poquitín más marcado, el óvalo algo más desdibujado. La segunda ley de la termodinámica pateándome la cara otra vez. By the way, boy ¿En qué te estás convirtiendo, Serafín, muchacho? ¿Sigues siendo farmacéutico, so called, experto en medicamentos, en farmacología y galénica, en análisis y ensayos, o más bien te has transmutado ya en delirante, incomprensible consultor de belleza, bello-técnico en estética facial y corporal? ¿Suerte de tecno-señorita Pepis? Ayer una mujer me estuvo mareando media hora sacándole desmaquillantes de ojos y de cara. La mujer no se decidía. Su piel, la de su rostro, era especialísima, exigente, devoradora.
De pronto, frente al espejo, volvió a asaltarme la Sartro-naúsea. Hasta entonces sólo me había dado en cafeterías, en algún supermercado, frente a las torres gemelas de la Plaça Sant Jaume o en la Estación de la RENFE en Sants. Contemplé -seguí contemplando- mi cara y perdí de vista lo que ví. La Sartro-naúsea, otra vez, y frente al espejo. Lo que ví. Un objeto orgánico, un ser, vaya, con conciencia y sentidos, conciencia, sobre todo, demasiada conciencia. Tendría que auto-lobo-lobotomizarme, yo mismo autolobotomizarme. La Conciencia, la puta.
A mi lado, en esta mesa en la que escribo, tengo los manuales de Literatura Griega y de Geografía Regional. La Geografía Regional es infumable; la literatura griega semiapasionante, de las pocas cosas que pueden a dia de hoy atravesar el espesor espeso de mi abulia, atravesar mi dura barrera hematoencefálica. La literatura, la civilización griega. En esos templos, esas ágoras, y academias, ahí, ahí, empezó a programarse el matrix occidental actual. Aquellos greco-barbudos empezaron a teclear el código. Los greco-barbudos, ellos fueron, sí. Cada vez me interesa más -dejando de lado mi abulia- bucear en esa civilización ya tan lejana, ahi deben estar buena parte de las claves, de los porqués. En los misterios, en los cultos, en el nacimiento impactante de la prosa y del logos, de esa sublimación humana que fue el politeismo griego -estos diosecillos lúbricos, tan simpáticos, cómicamente humanos, que follan y procrean y se aburren-, la sofistería, ese Socrates….ese Socrates. Lo que daría yo -un huevo daría, conservando el otro- por tener sus obras completas, porque al tipo le hubiera dado por la escritura como a su plato-discípulo. No necesitaríamos tanta espumita de autoayuda, tanto librito a lo Louise L. Hay. En las obras de Socrates, recorriéndolas, encontraríamos el Operating Instruccions de la mente (como llamamos ahora al alma). Seríamos libres, y no tendríamos quizá que gastarnos los 50-100 euros de cada psico-visita.
Los porqués. Los griegos los tienen. Los jodidos porqués.
Coda: hoy es dia de Sant Jordi, y no lo había notado. De pronto, algo rabioso y espumeante va subiendo desde mis profundidades. Me convierto en barbero, en cura, en ama de llaves, en sobrina. Una pira haría con todos los libros del mundo, eso haría, una pira haría, y en torno de ella enloquecido danzaría.
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Farenheit451 …. ¿pretendes quedarte sin alimento? yo creo que mejor es cambiar de dieta, tal vez otras recetas mas populares, sencillas, de las recetas de la abuela, cambiar en algunos momentos cúspide la farmacología por una caña con una chistorra. Tal vez.
Apuesto por diseño-blog cambiante según “los momentos” de su autor o las estaciones climatológicas o …¿porqué no? según los ánimos que se perciban en los esclavos de la farmacopea.
Animo, tío, que lo llevas de coña, vives … vive dios !
Bueno,lo de la quema de libros era una pequeña broma -aunque muchos sí que habría que quemarlos. Pero es que la fireta de Sant Jordi (aquello de “hoy toca libro”) me pone un poquito nervioso.
O a lo mejor es que últimamente tengo poco aguante.
Gracias. Me pensaré lo de la chistorra.
Hola Serafin.
Me gusta tu nuevo blogo-diseño.La Lolita del polo está muy bien ahora que han empezado los calores propios del verano.
Lo de que utilices el blog a modo de diario también lo celebro dado mi caracter cotilla.
Tu sesión de 13 horas en la farmacia me inquieta a la vez que me hace temer seriamente por tu salud mental.Tus dudas a cerca del devenir de la profesión…las comparto..y las comprendo mejor que nadie.
Con el tema de la sartronausea me pierdo, Serafin…tendré que echar para atrás en tu blog para enterarme un poco mejor de esa horrible sensación que te invade…
Besos y hasta pronto!!
Hola, Estrella.
Lo de la sartro-naúsea puedo explicarlo. En lo que yo creo el colmo del ingenio combino dos palabras: “Sartre” y “naúsea” (la existencial nausea sartriana, you know, y la novela homónima).
Soy un intelectual, que quieres. Y superingenioso.
Lo de la profesión…bueno ya hablaremos mejor en tu blog de este lamentable asunto.