L´hora dels catalans

Parece que el PSC (perdón, quiero decir el PSC) después de tres años dedicándose a Carlomagno, declara por fin llegada la hora de los catalanes. Los de carne y hueso, se entiende (supongo) los que se ven por la calle, esos que andan ahora preocupados por esconder los michelines y estirar el dinerito veraniego, y no esos otros tan visitados, los de los grabados y las pinturas, y las fotografías color sepia.

Como catalán no carolingio que soy, no puedo menos de alegrarme, ante este delicioso e inesperado golpe de timón del psC. Los Espada, Carreras y Boadella les han metido un pelín de miedo. No mucho, desde luego. Lo tienen todo controlado.

No obstante, tengo la sospecha de que, tras treinta años de desarrollo autonómico, el gran tema de la Identidad y sus derivaciones, ese gran trasunto del pensamiento religioso y mágico y del antropomorfismo de la abstracción va a continuar en primer plano, incluso en los discursitos del catalano-cordobés.

Y sobre todo el asunto del ser (to be or not to be) seguirá como gran punto de referencia dialéctico de la clase política catalana. Ahí Montilla va a poner su originalísimo granito de arena. Ya va por esos mundos de Dios diciendo lo orgulloso que está de ser (to be) catalán, andaluz, cordobés, xarnego, catalanista y no se cuántas cosas más.También no nacionalista, según dice ahora, el responsable del Estatuto de la ontología y del simpático ContraCatalunya de la campaña, dedicado, como no, al dimoni dels pastorets, al PP.

Todo eso, y más que se me olvida, es el Sr.Montilla, el campeón de la identidad multiforme, el genial estratega del ser.

¿Pero, y el hacer, Sr. Montilla, pa´cuándo? 

Cunit, pueblo henchido de historia

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Como buen cunitense de adopción, como ciudadano agradecido a esta luminosa localidad que cuando me echaron de Barcelona me acogió con los luminosos y abiertos brazos, como gozoso contribuyente (200 euros trimestrales al gozoso ayuntamiento), lo menos que puedo hacer es interesarme por la fatigada historia y la fatigada antropología de mi nuevo hogar.

Ayer por la mañana me acerqué a un cajero de la Caixa para echar un vistazo a mi cuenta. Imprimí un extracto y vi con alegría y satisfacción que el ayuntamiento me había descontado 200 euros.

Feliz por mi contribución al bienestar colectivo de Cunit, me acerqué a las dependencias de la administración municipal. Cegado por su luz, la contemplé desde cierta distancia, igual que el agrimensor K. contemplaba el inalcanzable Castillo, que era la Justicia, que era la Gracia. Cegado aún, en el departamento de Turismo me dejé otros 30 euros en libros sobre la localidad.

Pues hay que conocer la historia, la antropología. Nuestra cultura, nuestras tradiciones, nuestras fiestas.

En la foto, os enseño los libritos adquiridos.

¡Ah! ¡Qué agradable es en ocasiones el patriotismo!

¡Qué bonito cuando el ayuntamiento recoje la basura, los trastos, de las calles!

¡Qué bonito si el ayuntamiento arreglara todo ese cutrerío gypsy de las inmediaciones de la Estación!

Estoy aburrido

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Esta mañana me he despertado aburrido, irritado, con un ligerísimo dolor de cabeza.

Anoche, acariciado en la terraza por el cálido frescor nocturno del verano casi mediado, tomé un vaso de más de líquido nórdico. En lugar de los 20 ml habituales, tomé 30-35 ml.

Además, ayer me tendrían que haber servido los muebles de terraza que compré en el AKI de Vilanova la semana pasada, pero los repartidores no se presentaron. Furioso, llamé esta mañana a AKI para pedirles cuentas y me han respondido que ha habido un pequeño traspapeleo de mi pedido. Mañana por la tarde -se me ha asegurado- me traerán con prioridad absoluta mi mesa y mis sillas de resina y la anhelante tumbona, además de las cada vez más necesarias sombrillas.  También había comprado un ventilador de torre, gadget imprescindible para las inquietas noches del atroz estío cunitense.

Pero vaya, total, que entre los 15 ml adicionales de líquido nórdico de ayer tarde y el hecho de que no me trajesen mis gadgets de terraza, el resultado es que esta mañana me he levantado con un pelín de mala leche, y con ganas de desplegar a lo largo del dia una tenaz pasividad. Que diferencia con los dias anteriores, en los que, como declaré en el blog, me levanté activo, dinámico, deportista.

Pero hoy estoy aburrido, embebido en tedio, mon semblable, mon frère. Para anestesiar el tiempo, creo que voy a ir al gigantesco bazar que los Chinos plantaron en Cunit hace alrededor de un año: compraré unos cuantos gadgets útiles para la casa. Entre otras cosas, he de coger papel de lija como primer paso para la laboriosa restauración del color de la mesa y las sillas de acacia de la terraza, que adquirí hace un año en el IKEA. No me costaron nada baratas y se suponía que aguantaban todo tipo de inclemencia meteorológica, pero el caso es que un año después tienen un aspecto nada saludable.

Por la tarde tal vez haga una serie de llamadas telefónicas, para intentar dar un giro al plato de diversas amistades de Barcelona y Vilanova, que hace ya algún tiempo que no hago girar. Y como dijo no se quien, un hindú o no se quien (bueno, en realidad, lo leí en un libro de psicología práctica, asi que me parece que no fue ningún hindú) las amistades son como platos que se sostienen girando sobre la punta de un palo. Es necesario hacerlos girar de vez en cuando, acercarse a ellos y darles un pequeño impulso de tanto en tanto, porque si no, llega el momento que dejan de girar y se rompen.

Bueno, resumiendo, que hoy estoy aburrido.

Vat 69: un whisky resultón

 

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Difícil decisión la que se le presenta al hombre meridional: ¿Cognac o Whisky? Creo que el Cognac es una bebida más delicada (fuertemente delicada), luminosa y cálida, que la otra tan septentrional. Y apta más bien para las horas diurnas. El Cognac es un líquido adecuado para degustar después de una comida, con el cafetín de la tarde, aunque también gusto de degustarlo por la mañana o mediada la mañana o en su tramo final (de la mañana), cuando el café ya no da más de sí.

¿Cuándo no da más de sí el café? En mi caso, sucede entre la cuarta y la quinta tacita. En ese momento, uno nota que el efecto euforizante de la cafeína va a menos, como si se hubiese dejado ya atrás el pico, el pico grato y exultante que se obtiene con la segunda tacita. Es entonces (con esa segunda tacita) cuando se siente uno divino.

Pues bien, como decía, cuando el café (admirable vehiculo que vehicula la admirable cafeína) ya no da más de sí -a partir de, insisto, la quinta o la sexta taza, o la séptima- es cuando entra en juego el cognac, cálidamente suave. No, mejor dicho, con una suerte de suave aspereza, que recorre gozosamente tu esófago. Mi dictamen es claro: como hombre meridional, opto por el cognac como bebida predilecta y como excelente acompañamiento al café y complemento de sus insuficiencias.

¿Y el whisky? Creo que es un líquido más apropiado para las horas tardías, para los espacios noctámbulos. Como muy temprano, pienso que hay que apurarlo a media tarde. Aunque yo acostumbro a escanciármelo a partir de las ocho o así. A veces me voy a dormir con un vasito.

De las marcas de se podría decir mucho y muy juicioso. Pero uno no es Nestor Luján, ni Perucho, ni Pla, aunque lo intente. Existe toda una cultura en torno al whisky,como la hay en torno al vino. Hay un universo de texturas y aromas, un sinnúmero de variantes en las que el líquido marronáceo repta de modo juguetón por el tubo digestivo.

Pero hay una marca que me tiene el el esófago robao: Vat 69. ¿Por qué? Pues porque es más económica que los JB o los Ballantine’s, sin dejar por ello de ser resultona. Pero la razón principal es que la botella no tiene pitorrito, lo cual te permite beber agradablemente a morro.

Obsérvese, en la foto, que sorbo el líquido nórdico en una copa de cognac. Pienso que así el whisky resulta más amigable y acogedor, más cercano a lo templado, a lo sureño. Aunque soy plenamente consciente de que esa no es la manera correcta de tomarlo, habido cuenta de las características del líquido, tan diferentes a las del Cognac.

Vuelta ciclista al Baix Penedès. Cunit-Tarragona (40 km)

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Para ver el slideshow de las fotos del Baix Penedès, click aqui.

Esta mañana -bueno, no, eran ya las 11, 30 o así- me he levantado deportista. Desde que me compré mi bicicletita de montaña acudo a ella dia si dia no para que me sirva de camello en la provisión de endorfinas.

Las endorfinas son unas substancias cojonudas. Y son completamente legales, al menos de momento. Lo único que tiene que hacer uno es moverse para generarlas.

Hay que hacer un esfuerzo, desde luego, y puede ser duro. Pero tras el esfuerzo uno se siente como Dios.

Bueno, total, que esta mañana me he levantado deportista. Bajé al parking, donde se encuentra el trastero en el que guardo mi maquinita, me recliné sobre ella y empezé a pedalear. A la espalda lucía mi mochila DIR -para vacilar- en la que llevaba un par de litros del líquido elemento. Al principio, fui como una bala. Tras dejar atrás Cunit, los demás pueblitos fueron desfilando uno tras otro a velocidad de vértigo: Segur, Calafell, Comarruga…Agarré la carretera y me llegué hasta…Tarragona!.

Total, 40 kilometritos que me he chupado. Entre Comarruga y Tarragona hube de circular por carretera. Las pasé un poquito putas, ya que hay trechos de mucha cuesta (varios Tourmalets o Alpe d´Huez, vaya).  Me extravié y hube de dar un rodeo por pueblos desconocidos y recónditos: fantasmáticos, por mucho que chorreara el sol. No había ni una puta terracita en la que sentarse y tomar un aguita o algo. Sólo campo, sol, viento.

Cerca ya de Tarragona, me dolía el culo una barbaridad por el sillín, tenía eczema en las ingles, desholladas las plantas de los pies y de las manos. La piel me ardía: pillé un bronce fenomenal. Afortunadamente, antes de salir había tomado la precaución de untarme la piel de la cara con protector solar facial ISDIN factor 30. Nunca salgo sin ponerme mi protector facial, pues es importante prevenir el fotoenvejecimiento. Hay que cuidarse.

A la entrada de la capital del Tarragonès, quise tomar un autobus,para hacer más cómodamente esos centenares de metros finales, pero el tipo del volante, al ver que pretendía subir con la bicicleta, me dijo que ni hablar de la peluca. Lo hizo con un gesto despreciativo, chulesco. Me cerró con violencia las puertas en la cara.

Volví a subirme a la maquinita y pude llegar finalmente a Tarragona. Allí tomé unas fotitos, las que incrusto en el post. La ciudad estaba llena de guiris, lo que consideré una desagradable contaminación visual. Aún así, a pesar de ese añadido antiestético de temporada, Tarragona me pareció espléndida, reluciente, chorreante.

Volví a Cunit en tren, un Catalunya Express atestado de guiris. Pude introducir la bicicleta -ningún guiri me ayudó a subirla- en un pequeño cuartito que la RENFE habilita a tal efecto.

Más tarde, ya duchado y repuesto, tomé unas cervecitas -tres- en el bar de la RENFE con Oscar, otro Bloggero cunitense, como yo. Discutimos (durante dos horas) principalmente sobre política y sobre las diferentes perversidades y mecanismos de Control del Sistema.

Bueno, pues en esto es en lo que he echado el dia.

Extraordinarios problemas en el volcado de fotos de Blogger a WP

La migración de los posts del periodo abril-junio 2006 de Blogger a Word Press que, mensajes más abajo, había declarado un éxito rotundo, resulta que ni rotundo y puede que ni tan sólo éxito. Si bien los textos de los posts se han trasladado a WP sin problemas, hay dificultades para ver las imágenes (teniendo que volver a cargar una o más veces la página para visualizarlas) y los videos YouTube.

Por ello, y en tanto no arreglo el problema volviendo a subir las fotos que estaban en Blogger esta vez a WP, el ocioso, el desocupado, el embebido en tedio lector de El Hexágono tiene dos opciones:

-ir a la antigua versión Blogger para los posts de abril-junio 2006

-volver a cargar una o más veces la página en WP correspondiente (al final, acaban visualizándose las fotos)

Los “innumerables problemas” que preveía en la migración, no han sido después de todo innumerables, pero sí problemas.

Lógicamente, las imágenes que voy incrustando desde la apertura de WP (julio 2006) pueden contemplarse sin contratiempos. Sigo pensando, desde luego, que WordPress es una plataforma fantástica.

Espero que el tema de las antiguas imágenes de Blogger esté resuelto en breve, y el holgazán, desocupado posible visitante de este Blogg pueda disfrutar sin dificultades de todas las espléndidas y maravillosas instantáneas de El Hexágono.

Migración en bloque a la Tertulia de Helena

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Helena y Fanny, la morena y la rubia

Helena presenció ayer con entereza, con amabilidad y cortesía el espectáculo triste de un ocaso. La invitamos a nuestra tertulia languideciente, y pudo así contemplar la decadencia de lo que no hace demasiado tiempo era un escenario donde corrían la chispa, el diálogo vigoroso, la creatividad y el ingenio, la irreverencia elegante, los horizontes, los proyectos, el hambre de éxito y su convencimiento, su certidumbre.

Hoy de todo eso no quedan más que cenizas, incluso ya secas, ni siquiera humeantes. La triste realidad que Helena tuvo anoche ante sus ojos fue el espectáculo desolador de unos sujetos que cada vez necesitan mayores cantidades de alcohol para seguir aferrados a la fantasía de que son escritores. Una fantasía en la que ya casi nadie cree, ni tan sólo ellos mismos.

Tan sólo en algún tibio momento, la conversación dejaba entrever un destello más bien apagado: alguna referencia a los detalles más estrictamente físicos de la relación Rimbaud-Verlaine o la vida social y sexual de Kafka.

El presuntamente abstemio Cordano se recogió pronto, alegando resaca. Jebluss-Chiaravallotti se sostuvo más tiempo, no mucho más. Restos del Italia-Francia, del fútbol arrabalero, de la ebriedad más canalla y pastosa. Triste. Hace sólo unos meses los extraviados muchachos paseaban por Gràcia con energía y arrogancia lo que toda Barcelona al unísono los consideraba: dos promesas deslumbrantes de las narrativas italiana y argentina.

¿Y yo? No celebré nada el domingo. Ni soy italiano ni pude aferrarme a ancestros transalpinos, como Chiaravallotti. Pero también hube de mascar, junto a los otros, mi caída y mi fracaso.

Helena, conmovida, nos ha propuesto acogernos a su tertulia paralela, en la que podríamos tal vez recuperar alguna tenue reminiscencia del pasado esplendor, de la ya desaparecida brillantez.

Si somos honestos con nosotros mismos, tan sólo nos quedan ya dos desesperadas opciones: o fundar un Fight Club y descargar allí nuestra desesperación, nuestro resentimiento y hastío-algo que en alguna ocasión se ha insinuado con ojos vidriosos, huidizos- o bien, migrar masivamente a la floreciente tertulia de Helena.

Un resto de orgullo, de dignidad nos hará optar -asi lo espero- por esto último.

Vagando, enredado y confuso, por campos de conocimiento

Continuando con mis habituales reflexiones sobre el asunto, creo que son tres los campos de conocimiento en los que podríamos profundizar en el marco de la Historia de la Ciencia, y teniendo en cuanto mi perfil académico, los puntos fuertes de mi formación, y mis “Skills”. Ya me he referido en algún otro post a alguno de esos campos, lo que sigue es una pequeña ampliación (más).

Voilà:

Campo 1. (Del que recuerdo haber ya hablado): Relaciones entre Literatura/Cine y Ciencia. El Cine (por extensión, lo audiovisual) y la Literatura (por extensión, lo textual) como ventanas de representación y proyección de la Ciencia. La SF sería, tanto en su vertiente literaria como cinematográfica, lo primero que se nos vendría a la cabeza, pero no lo único. Habría que considerar aqui la divulgación científica, el cine publicitario (el uso fraudulento del lenguaje cientifico en ese marco), los documentales,  etc.

Campo 2. Farmacología-Cultura. Relación -diálogo- entre el desarrollo de la farmacología y los psicofármacos -en especial los psicodislépticos o psicoticomiméticos- y determinadas modalidades artísticas o humanísticas de la Cultura (literatura, cine, arte, antropología, religión)

Campo 3. Historia de las Ciencias biomédicas o Ciencias de la Vida (Biología, Bioquímica, Genética, Botánica, Medicina, Farmacología, Farmacia, etc). En este campo, sería lógicamente necesarío delimitar el terreno: escoger una disciplina y un momento concreto de la Historia. Personajes que me interesan, de entrada: Cajal, Darwin, Hofman. 

Seguiremos hablando del tema.

Dos revistas: Gentleman y Arte de Vivir

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He descubierto dos nuevas publicaciones: Gentleman y Arte de Vivir. Cuatro euros cada una, un pelín más caras que la media revistera. Pero el formato -sobre todo el de Arte de Vivir- es grande, como de revistón caro. Como era de esperar, se trata del típico epicureismo mal entendido (bella, deliciosamente mal entendido, eso sí), un hedonismo nada basado en Epicuro, claro (y sus goces dirigidos al reencuadre del mundo, a la amistad, la cultura y la conversación, sobre todo a la independencia); sino más bien a esos lujos materiales para conseguir los cuales uno ha de inclinar demasiadas veces la cabeza, doblar el espinazo y por lo general, tener un jefe por metro cuadrado.

Es un hedonismo de corte más bien renacentista, basado en las cosas bellas y por qué no, caras.  Pero tanto Gentleman como Arte de Vivir no son en absoluto publicaciones burdas, de materialismo de trazo grueso, sino finas e inteligentes, con abundantes referencias literarias, cinefilas, históricas, culturales. Y las fotografías e ilustraciones, sencillamente espléndidas, para extasiarse.

Creo que las compraré más veces. Los vertiginosos trayectos entre Barcelona y comarcas que multiplico a lo largo de la semana, se pasan volando ojeando ensoñado las páginas de estas revistitas.

Mujer y Cuadro (fragmento)

Los remeros (1881). Renoir

(…)  ¿Qué mosca extraña le había picado con aquella representación que hasta entonces nada especial le había revelado, con una técnica pictórica (el impresionismo) que nunca le había atraido? A lo largo de los dias siguientes, la obra siguió desarrollándose en él, en su imaginación y en su recuerdo; germinaba, crecía y se desplegaba, su imagen se multiplicaba; podía ya casi oir los cuchicheos de los habitantes del cuadro, su trasiego tranquilo; las visitas al estante ocupado por el libro eran frecuentes; la contemplación incansable de las páginas centrales (que reproducían aquella obra que débilmente empezaba a obsesionarle) alimentaban su brillo y viveza, su capacidad generativa, su sugestión, el poder de iniciación y desvelamiento. Recorriendo desocupadas biografías de Renoir, llegó incluso a conocer algunos de los nombres de los personajes: la mujer de la barandilla era Alphonsine Fournaise; la que sostenía el perrito atendía por Aline Charigot (que habría de desposar al propio Auguste Renoir) : aquello los hizo aún más vivos. Pero sus incursiones en el impresionismo y en Renoir no le revelaron el nombre de la joven de la copa (…)

De mi relato Mujer y Cuadro. Publicado en Sobras Completas. Hijos del Hule, 2005