Just Like Heaven, 1987 – The Cure

Video original

¿Qué es The Cure? Un mundo en el que de vez en cuando me entra el deseo de habitar. Una atmósfera en la que gusto de (y no estoy solo en ello) perderme, disolverme. No son únicamente unas notas creadoras de extasiantes ambientes goth, son también un puñetazo que te catapulta a un gozoso pasado. Un pasado que también es espléndido presente. En efecto, Smith y sus cambiantes suyos preparan disquito para este sufrido 2006. A ver qué les sale. Estoy seguro, segurísimo de que será una nueva joya, un nuevo cosmos en el que extraviarse.

Desintegration (1989) es uno de mis vinilos (sí, vinilos) favoritos. ¿Cómo olvidar la angustiosa y melancólica Pictures of you, la sosegada y electrizante Lullaby?

A ver si os animais a descubrir a una de las mejores bandas del siglo.

El tubo que os adjunto corresponde a una de sus temas del año 1987, no recuerdo ahora de qué album. Pero cuando miro y escucho esa pieza melancólica, me acuerdo de Poe y de Hoffmann y de Gautier y de Nerval y de…

Christine y el fantasma (micro-relato)

Hace ya meses que no escribo. Que no escribo ficción, se entiende. Múltiples ocupaciones me han tenido ocupado, congojas, agongojado (acojonado), a ratos exultado.

Las trémulas y ya lejanas y últimas lineas que escribí, que tracé, en el adorable y viejo Pentium II de 1998 que acabo de substituir, líneas ya de Septiembre, son las de este brevísimo Christine y el fantasma, relatito que se me ocurrió contemplando con espasmo y embeleso a la deliciosa lolita Emmy Rossum en la película de 2004 de J. Schumacher. Me introduje en la piel del enmascarado Butler-Erik y recreé ese monólogo fantasmático de poco más de una página.

(…)
He visto la fascinación en su mirada. La Fascinación! miserable, patética palabra. ¿Cómo te atreves a representar ese sentimiento afilado y glorioso? Pocas veces el lenguaje verbal es tan torpe y tan indecente como cuando apareces y se te articula, palabreja! Pero ella no me miraba tan sólo a mi, ni siquiera a mi máscara, se contemplaba también a si misma; con los ojos vueltos del revés, revolvía en sus propios abismos, sondeaba su ser más profundo, lo que está más alla de apariencias y ropajes y de los meros símbolos. He visto en sus pupilas –que se enredaban con las mías- también la interrogación y el vértigo. Y en el remoto fondo, la aceptación y la entrega.(…)

De mi relato Christine y el fantasma (Septiembre 2005)

Todo es Real (relato)

Erwin Schrodinger (Viena, 1887-1961)

Nada es Real,

murmuraba John Lennon e insinuan los obispos de la física moderna y cuántica, incorporando en su evangelio la tal vez hermosa parábola del gato de Schrodinger. Esos eclesiásticos inducen a preguntarnos si el carrolliano ser yace tendido o por el contrario continua ronroneando dentro de su caja. Ni lo uno ni lo otro, proclaman en sus textos invisibles los amanuenses del nuevo y matemático espíritu. El gato ni está vivo ni está muerto, en sintonía con el atónito desdoblamiento onda-partícula del principesco De Broglie, ese aristócrata que creaba sinfonías entretejiendo ecuaciones diferenciales.

Nada se decide hasta el momento en que descorremos la cortina y comprobamos la suerte del pequeño felino; es entonces cuando tiene lugar el bíblico acto creador que nos justifica como dioses; es entonces cuando decidimos qué empieza a suceder, qué dirección ha de tomar el mundo, (…)

De mi relato Todo es Real (escrito en 2004)

Aventuras de un doctorando

Jaume y Miquel, doctorandos felices

 

Ayer, puntualmente como cada lunes, llegué a la Autónoma, en esta ocasión desde Cunit. Dos trenes: RENFE y FFCC, con la crispación que eso supone. Me había perdido la simpática clase general de Historia de la Física que los doctorandos cursamos hábilmente mezclados con los semifísicos de segundo ciclo; mi intención era ya sólo la de asistir a la reunión posterior de los alumnos del postgrado. Entro en el edificio de Ciencias, avanzo hacia el pasillo del CEHIC: desierto. Nadie sabe nada, puertas que no puedo arrancar del marco. Desconcierto en el rostro de secretarias/os que levantan la vista de la dolorida pantalla, ante mi pregunta atónita. En definitiva, cagada del doctorando: me había equivocado de dia. La reunión será en realidad la semana que viene.

Me cruzo con los camaradas que volvían de la sesión general, y también con un sonriente Xavier Roqué -profesor de Historia de la Física- que nos adelanta las características del nuevo master en que se transmutará la antigua primera fase de doctorado (DEA). Parece ser que no nos afectará demasiado negativamente y cuando acabemos, tendremos un nuevo titulito finalista (master en Historia y Sociología de la Ciencia, o algo así), en lugar de tan sólo medio doctorado.

All’s well that ends well, como decía Guille (Shakespeare). Felices, distendidos, porque en poco más de un año tal vez tengamos un nuevo titulín, nos tomamos unas cervezas con un sol tímido en la Plaza Universitat. Durante más de una hora, discutimos con acalorada cordialidad sobre pensamiento mágico y científico, sobre la revolución científica y el mecanicismo, encaramos los diversos enfoques filosóficos del materialismo; discutimos el método experimental, la Ciencia y la Filosofía árabes, invocamos Alejandria, establecimos distingos entre Platón y Aristóteles y entre Tales y Pitágoras, nos planteamos la necesidad de aprender latín y alemán para el ejercicio de nuestra futura disciplina; y nos preguntamos sobre el porcentaje de misticismo o pensamiento mágico/religioso que pervivía en gente como Keppler o el mismo Newton.

Brenan


Brenan (1894-1987), en un retrato de Dora Carrington, de 1921. Dora, junto con otros Bloomsburieros (como Strachey o la Wolf) lo visitaron en las Alpujarras.  

¿Porqué marchó Gerarld Brenan a las Alpujarras, porqué abandonar el centro del mundo para acercarse tan al sur, para extenderse bajo un sol tan tórrido, tan separado del frio, del amigable Londres?¿Porqué alejarse de Strachey, de la Wolf and Co. de la conversación, la cultura, el agradabilísimo teatro social, y recalar en el árido confín de esa España todavía tan marroquí?

Dicen en sus biografías que fue por una cuestión económica. Entonces como ahora, un inglés, un norteamericano (un Welles) podía con pocos cuartos vivir como un señor en Andalucia. Pero ¿cual fue la razón más profunda? No me creo que fuese sólo una triste cuestión monetaria, un sudoroso intento de alargar el dinero. Quien sabe. Quizá estemos ante un enigma íntimo, tan indescifrable como el de Rimbaud y su desconcertante renuncia poética.

¿O fue más bien todo lo contrario? La peripecia andaluza de Brenan fue paralela o por completo divergente a la de aquel deslumbrante versificador adolescente?

Gustav Meyrink (1868-1932)


Publicado originalmente en el Hexágono 1.0 (2002)

Gustav Meyrink y el ocultismo

Desde principios del año 2001 tengo colgada en Internet una página dedicada al escritor austríaco Gustav Meyrink; debo decir que se trata de la única página en castellano que sobre el autor de El Golem existe en la red, al menos hasta donde yo haya podido descubrir. Mi interés por este autor se centra en esa extraña novela onírica que es El Golem, publicada en 1915, uno de los hitos del fantástico europeo de las primeras décadas del siglo XX. No obstante, las relaciones de Meyrink con el mundo del ocultismo hacen que no pocos visitantes de mi página me consideren como una especie de entendido (sino de un experto) en temas esotéricos y a menudos me plantean dudas y cuestiones que soy incapaz de resolver o me proponen la lectura de textos clásicos del esoterismo de los que ni tan siquiera he oído hablar.

Voy a tener que adentrarme en las aguas del ocultismo para asi no continuar decepcionando con mi ignorancia a mis visitantes…

Serafín, miércoles, 13/11/2002